Cuando escribo de este tema, normalmente me llegan e_mails con la palabra hereje o que soy masón, ateo...etc...y otras lindezas por el estilo.
Quiero aclarar que soy Católico Apostólico y Romano y que milito en la Iglesia Católica, pero que me gustaría verla santa y mejor de lo que está, solo eso...y ahora va mi punto de vista:
La Iglesia Católica en España a pesar de que es una de las mas antiguas del orbe continúa en tiempos pretéritos, no se renueva, han existido intentos, pero vuelve atrás constantemente.
Una Iglesia debe modernizarse y dirigirse con otro léxico a los ciudadanos y no quedarse en el del siglo XVIII, pero por lo que observamos todos los obispos que se van nombrando son de un corte tradicionalista, apegados al temor de Roma en vez al temor de Dios.
Se van sustituyendo hombres que nacieron al amparo del Concilio Vaticano II, hombres que abrieron las ventanas de la Iglesia, por hombres que de nuevo desean cerrarlas, hacer una élite por el temor que se implante la laicidad dentro de ella.
El mundo ha cambiado y no se han dado cuenta, ya no es posible vivir en palacios y eso la sociedad lo capta y se despega mas cada día de la Institución, eso lo notamos los que tenemos la costumbre de hablar con unos y otros, no solamente con personas afectos a la Iglesia, notamos un sarcasmo y una forma de desprecio, que en otros tiempos era dificil de encontrar.
¿Por qué ha ocurrido esto?...procedemos de un régimen que fue tildado de nacionalcatolicismo y obligaron a muchos españoles a "tener fe", cuando en realidad no la tenían, eso fue un error, como el de llevar a los niños por la fuerza a las eucaristías cada mañana antes de entrar en clase en los colegios, obligarlos a la confesión y esta mala práctica (aunque algunos dicen es buena) terminó por repeler a aquellos niños que hoy son adultos.
Despues ha llegado una generación que les importa muy poco la Iglesia pues no la ven dispuesta a la solidaridad de salir a la frontera a ocuparse de lo que debería ser: ayudar al necesitado al 100%, aunque existan honrosas excepciones, pero a veces los signos externos autoizados o no por la jerarquía (coronas, mantos, joyas), hacen que el pueblo se fije en eso y diga que no se lo gasta en los necesitados.
Hay que cambiar el rumbo del timón eclesial para atraer y no rechazar. Los enfrentamientos de los obispos con los partidos políticos no son buenos, porque muchos bautizados militan en ellos y se sienten heridos en sus afectos y creencias y comparan y disciernen mucho mas que en tiempos pasados, no quieren someterse ni espiritualmente y mucho menos mentalmente a los dictados de la jerarquía católica que incluso indicaban las películas que se debían ver o no. El hombre y la mujer adultos ya saben lo que tienen que ver en el cine y no necesitan que nadie piense por ellos, pues los estudios de hoy en día no son los de antaño.
Las eucaristías dominicales cada vez mas vacías hay que renovarlas y no poner candados a la tradición, no vlver al pasado con misas en latín por muy litúrgica que sea, no volver la espalda al pueblo, eso ya quedó superado y el hombre de hoy no lo entiende, solo lo ven bien los nostálgicos y los que no quieren cambiar en su pensamiento.
Los pocos obispos que iban quedando del corte Vaticano II, ya van desapareciendo poco a poco, arrasados su pensamientos por casi heréticos y va dando paso a una pléyade de obispos de corte antiguo y tradicionalistas que no van a ayudar a la apertura de la Iglesia en nada.
Esperemos que el Espíritu Santo haga volver a Roma a la normalidad y el futuro Papa, entienda de que el mundo ya no es el de los tiempos jóvenes de Benedicto XVI, que de sabio no decimos nada, pero que no es el camino por mucho que lo crea.