A quien se le diga que mañana día 5 de Enero ya está terminando el primer Quintario de Cuaresma, no se lo puede creer...mañana se compagina el rezo severo en la penumbra de la Basilica del Gran Poder, como preparación a la Semana Santa...con los tambores alegres de la Cabalgata...los contrastes de Sevilla..pero ya todas las Hermandades van una detrás de otra para celebrar sus cultos de Semana Santa..la del Gran Poder comienza el mismo día 1 de Enero....la de Ntro. Padre Jesús de la Salud (Los Gitanos) dentro de poco...pero quiero contaros algo que "dicen" sucede cada madrugada de Viernes Santos, cuando la Hermandad de los Gitanos hace su estación de Penitencia a la Catedral.

Corrían los años 50 del siglo pasado y cerca, en la calle Vergara nº 9, un hombre se quedaba viudo con un niño de apenas siete años...para atender al niño, tomasín le decían, este hombre lo dejaba durante el día en el colegio del Convento de Santa Isabel, a dos pasos de su casa y si trabajaba en el turno nocturno se quedaba Tomasín en el Convento a dormir.

Como vivía cerca de San Román, de donde salía el Cristo de los Gitanos, Tomasín le tenía amor a las figuras de Cristo y a la Virgen de las Angustias y decía que quería ser nazareno de la Hermandad...y las monjas lo hicieron hermano y le confeccionaron la túnica y capa de capa blanca y el antifaz morado de terciopelo...pero nada mas comenzar los cultos de la Hermandad, Tomasín enfermó gravemente y como en aquellos tiempos no existían los antibióticos Tomasín murió y las monjas lo vistieron con su túnica de Los Gitanos. La conmoción en la casa de Vergara, 9, fue tremenda, por allí pasaron a darle un abrazo al padre: Muchos nazarenos de distintas cofradías, y hasta armaos de la Macarena, al enterarse del caso.

Y llegó el Viernes Santo de madrugada...dos nazarenos de los Gitanos que pasaron por delante del Convento de Santa Isabel, sintieron como la puerta del edificio se abría, giraron sus cabezas enfundadas en sus capirotes morados y pudieron ver como un niño vestido de nazareno subía vestido de nazareno corriendo por la calle camino de San Roman..los nazarenos apretaron el paso al ver a nazarenito solo con su varita en las manos...pero al llegar a la calle Socorro, no vieron a nadie y si la vara en el suelo, la recogieron y la guardaron para devolverla al dia siguiente al convento.

El Sábado Santo fueron los dos cofrades a llevarle la vara a la Madre Superiora y esta quedó sorprendida porque la vara era igual, pero ella la tenía bajo llave en un arcón...cuando fue a mirar la vara no estaba donde la dejó...y la historia corrió por la Hermandad y por toda Sevilla.

Cuentan que Tomasín sale todos los años del Convento de Santa Isabel y hace su estación de penitencia....y allá en la lejanía las saetas se

entrecruzan por los cielos de Sevilla, acompañando a ese ángel que con la cara tapada sigue paso a paso los caminos del Cordero.