Cuando llegaban las fiestas la madre de El Gallo, le gustaba transformar la casa en su decoración y sacaba los "trapitos" mejores del ajuar....Desde la Inmaculada hasta Reyes, sacaba una colcha celeste, en Cuaresma una de brocado mas severa, en Fería una muy alegre y así sucesivamente, el resto del año, es decir tiempo ordinario como en la Iglesia eran unas colchas blancas....

Pero aquella desgracia ocurrió el día de la Cabalgata de Reyes, una fieesta muy singular en Sevilla, porque aquí radica la primera cabalgata que salió a la calle auspiciada por el Ateneo de Sevilla.

El deseo del Gallo era ser  "quimico" y para ello todo vestidito de fiesta aquel fatídico día 5 de Enero en la tarde, esperando que mi madre terminase de emperifollarse, me puse a manipular el botecito de tinta echandole otros productos químicos y claro aquello había que moverlo para que tomase su forma compacta, asi que con el espolón´sujetando el tapón lo movió estando de espaldas al dormitorio principal y ¿que ocurrió?...se escapó el bote...voló por los aires y vino a aterrizar enmedio de la cama toda vestidita de azul cielo, con unos angelitos bordados en las esquinas, por aquello de "cuatro angelitos tiene mi cama....."...claro la tinta se "esparramó" y la mancha criminal detonante de un zapatillazo se extendió por aquella mullida cama de relleno de lanas de merino...manchose la colcha, las mantas, las sábanas, el colchón y la lana.....¿cual fue la venganza de la mamá gallina?...pues no ir a los Reyes Magos...eso si al día siguiente el Gallo ya tenía su balón de reglamento (badana barata que por la tarde estaba ya despellejado), porque Baltasar en aquellos tiempos no se ponía de acuerdo con los padres porque no existían los móviles.