Pues antiguamente en los lavaderos (antiguas lavadoras automáticas con refregadores a manos jajajaja), se compraba un pavito chiquito en Agosto y se criaba a mano, dándole las sobras de todas las comidas que eran pocas, pero..... hasta dos dias antes de Navidad que era cuando al pobre pavo ya con seis o siete kilos de peso y mas grande que un miura que se avanzaba a todos menos al Gallo, porque debía intuir que no le haría daño en los mocos, se le daba un par de copas de brandy (entonces coñac terry) y se emborrachaba para darle un tajo en el cuello y desplumarlo, todo esto era porque no había carrefús, ni hipercores.

A aquel pavo uno le tenía un cariño especial, porque chiquitito lo tenía suelto  por el lavadero y jugaba con él cariñoso  le seguía por el pasillo que ya habeis visto, de la casa arriba....la verdad es que uno pensaba: Si a este pavo le cortan el pezcuezo al Gallo se lo cortan despues y aquí termina mi la historia a fin de año.

Total que dos días antes, el Gallo se compadeció del gallinaceo, puede ser por similitud de crestas o algo parecido y como ya atacaba a quien entraba, lo tenían amarrado por una pata...le dieron la primera dosis de coñac, porque mi santa abuela que en gloria esté, le dijo a mi madre que mejor acostumbrarlo a la bebida antes...mi progenitora tomó un embudo y la botella de terry y allá fue al lavadero, el pavo na mas verla bajó las alas y se dispuso a la defensa y a atacarla, pero como era una mujer mu valiente, aunque no alta, lo pilló con la guardia bajada despues de darle varias vueltas por detras, se lo metió debajo del brazo y le largó un lingotazo de no te menees, pero claro al pavo luchaba y mi madre que se le caía el licor encima, se armó de fuerza y le metió al pobre animal media botella, con lo cual terminó pillando una cogorza de muy señor mio.

Y como el pobre daba mas tumbos que un sereno que no conoce las calles, lo dejó que durmira la mona...y ¡aquí apareció el Gallo y sus fechorías!...al ver a su colega tirao por los suelos, la cresta desflorá y roncando como un bendito, lo soltó de la cuerda que lo ataba y lo subió a la azotea de la casa pa que le diera el fresco...y ¡allí fue ella!...claro los borrachos no saben que hacen, no son conscientes del peligro que corren, (no se si digo esto por el el pavo o el gallo) pegó un salto dando tumbos y se subió al pretil de la azotea y mi madre desde abajo se imaginó el caso y subió como una flecha con un palo largo para reducir al miura...¡qué te lo crees tu Encarna!....na mas verla llegar armada hasta los dientes, el pavo dio y voletio aunque no muy derecho, debemos decirlo todo, porque el pobre tenía una cogorza de muerte...y allá que se subió a los tejados huyendo de la quema....mi madre al verme acurrucado detras de las ropas tendidas, al no poder pillar al pavo, pilló al gallo y le atinó con la zapatilla que pleno brazo...como mi madre era joven y tenía muchas fuerzas, esta es la que se subió al pretil y saltó a los tejados de la casa, pero el pavo en su huida se metió por una de las monteras de las viviendas que daba justo encima de las cocinas porque encontró una abierta e hizo aparición en el comedor de una vecina que al verse frente a frente al monstruo, gritó y le dio tal soponcio que se sentó en el suelo y no en la silla...el pavo salió revoloteando por la ventana y fue a caer al pasillo de la comunidad y claro se organizó la cacería del pavo al igual que la del zorro en Londres, en el "mimirgamn" ese,  porque mi madre desde el alero del tejado alertó al vecindario que sabiendo como se las gastaba el monstruo paveril, salieron armadas con escobas y Manolito el de "aviación" con una manta cuartelera...allí entre todos y todas lo arrinconaron y el bicho parecía dejarse cojer, pero ¡tararí que te ví! a pesar de la cogorza saltó por encima de las cabezas volando y fue a parar de nuevo al tejado, donde para su desgracia lo esperaba el palo de mi madre que le quería atizar en plena cresta, pero este la rodeó y le dio un picotazo en la pierna de muy señor mío y no la tiró porque el tejado era casi plano...pero el pavo no contaba con la pericia de ella...se revolvió a pesar de que era muy bajita y le atizó un palo en pleno cráneo que lo dejó mas mareao que un pato y rodando fue a caer abajo y allí fue ella, los demas pavicidas la emprendieron con el pobre que lanzaba picotazos a diestro y siniestro y unas gritaban y otros corrian....mi madre volvió sobre sus pasos y saltó a la azotea y yo mas quiero que un poste y me dice al pasar corriendo en busca del pavo:

¡Ya hablaré contigo despues!

Yo sabía por experiencia adquirida lo que significaban aquellas palabras y me dije:

-¡Esta vez no me pillas!

Y todo fue bajar por las escaleras de maderas de la azotea y correr el cerrojo para que no me pudiera cojer....¡iluso...mas que iluso!...¿es que creia yo poder vivir toda mi vida encima de una azotea y en invierno?.

Cuando redujeron al fugitivo entre todos, la gallina se acordó de su "gallito" y allá que se fue con su arma preferida en la mano, zapatilla en ristre a buscarme...pero ¡oh sinverguenza! ¡Sal de ahí o no comes hoy!...¡que no salgo!...¡abre la puerta!....¡que no la abro!..¡que abras te he dicho!....¡prometeme que no me pegas!...¡yo no prometo na!...¡abreeeeeeeeee!.........¡que noooooooo! y a esto que llega el Gallo mayor y ve el panorama y como la cosa podía muy bien durar hasta la noche, porque al Gallo nadie le gana a cabezota, pues cogió una escalera de manos, subió por la fachada interior y saltó el pretil y al verlo saltar me dije:

¡Me pillaron!...¡este es el último dia del Gallo!...

Me arrinconé en un extremo de la azotea esperando el primer zarpazo y los pavicidas desde abajo decían, los muy ladinos:

-Dale fuerte....dale fuerte....

Pero no, me cogieron en volandas entre la gallina y el gallo, ma bajaron de los brazos y me metieron en la habitación del fondo en mi casa y me dijeron:

-De ahí no sales hasta Año Nuevo y estas castigao sin comer.

Bueno lo de comer me daba igual era un "milindris" según decía mi madre y que me alimentaba del aire como Gandi, lo malo era la fiesta de Navidad que al otro lado del muro iban a armar el día de Noche Buena..¡y yo allí encerrao!...y como a mi gente me las ganaba to cantando pos una vez pasao el susto a todos el Galló cantó...

¡Ah al pavo no hizo falta darle mas coñac ni cortarle el pezcuezo los pavicidas se lo cargaron!...y de tanto palo la carne tierna ...tierna....