Todos los que estudian música y optan por aprender un instrumento saben que tienen que practicar, y no tienen otro lugar que en su casa, es como el que quiere perfeccionarse en el arte de la pintura o la escultura....tiene que practicar mucho.
Laia estudiaba en el Conservatorio del Liceo de Barcelona y como es natural en aquella digna institución no existe un piano para cada alumno, le toca pillar el piano cuando le toca, porque supongamos que si tienen 200 alumnos de piano ¿comprarían 200 pianos de cola?.....creo sinceramente que el estadio del Barcelona vendría pequeño... pero con lo que no contaba Laia era que su vecina Sonia la denunciaría por contaminación acústica, es decir a la buena señora "vaca burra", no le molestan los claxon de los coches pero si la música clásica, porque es lo que esgrime en su denuncia es que le "molesta la música clásica", esta debe ser tan burra que le agradará otro tipo de música de los chimpum...catapum, chinchin, que eso no contamina acústicamente nada.
Tanta matraca dio que los padres de Laia ensonorisaron la habitación de su hija, pero la vecina de nuevo otra denuncia...y al final optaron por marcharse de la casa a vivir en una casa sin vecinos, haciendo un desembolso tremendo.
La tal Sonia a pesar de que se marcharon continuó con su denuncia porque le había provocado ansias, alteraciones del sueño (de noche Laia no tocaba) y que había tenido que buscar su baja laboral y por si fuera poco dice la "vaca burra" que tuvo episodios de pánico y que abortó al sexto mes de gestación.
Al cabo de Dios te Salve, ha venido el fiscal a pedir una idemnización de 9.900 euros y 10.000 euros de multa por tocar el piano.
Hombre si Laila tocaba mal se merece esto y mas, pero como al parecer la chica da conciertos, tan mal no lo haría, así nos encontramos con un fiscal inculto y una señora "vaca burra" y vengativa.

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