Estos días estamos leyendo en la prensa que unos "sabios" con unos "aparatos" han descubierto en el monte Ararat en Turquía el Arca de Noé...seguro que "no es", porque estos hallazgos míticos casi siempre se quedan en algo anecdotario y de eso tenemos mucha experiencia en la Iglesia Católica.

Ya sabemos que el episodio del Arca lo podemos leer en  la Biblia, pero nunca hay que perder la vista de que la Biblia es un libro hecho por hombres  e inspirado por Dios, pero que hay que poner en solfa muchos de sus pasajes, es decir que van dirigido a una cultura que contaba estos episodios de generación en generación y al final se colocó en un libro importante.

Y para muestra un botón: Si leemos la parte donde habla de la vida de Moisés, podemos encontrarnos con que él mismo relata su muerte después de muerto...no se ustedes...pero hay que tener mucha fe para creerlo, pero la intención del escritor no es esa sino poner unos ejemplos edificantes para catequizar al hombre.

Muchos sacerdotes creen a pies juntillas lo que dice la Biblia, y cuando alguien le hace una pregunta comprometida se quedan en blanco y los mas sueltan el consabido: "esto es así", en fin ahora ese grupo de presbíteros que acostumbran a cerrar sus ojos a la evidencia al leer esta noticia dirán: "Yo llevaba razón" y seguro que hoy domingo en algunas parroquias lo van a pregonar a bombo y platillo desde el ambón a sus feligreses.

Primero "los sabios" han visto una estructura que "creen" es un barco, pero que ellos mismos ya dicen que no coincide con las medidas que se dan en la Biblia, pero que podría ser por el lugar, y dejan caer que a lo mejor la Biblia estaba equivocada, con lo que rizan el rizo mas y dejan a las gentes con mas dudas, es lo mismo que en la Catedral de Colonia con la cantidad de "reliquias" el cristiano se queda apabullado, sobre todo ante las dudas de algunos objetos que alli se tienen por buenos y veraces...mejor no pensarlo porque a las personas les puede crear desazón o a otros risa....estas "historias" la Iglesia ya las debería aclarar por su bien y su credibilidad.