Setecientos sesenta y tres años han pasado desde el 23 de Noviembre de 1248, dia de San Clemente, que los cristianos tomaron Sevilla porque los árabes la tenían ocupada, quinientos treinta y cuatro años de fidelidad de los cristianos que vivían en la ciudad y que esperaban que las huestes de San Fernando los liberase....el deseo era unánime en toda España porque tener Sevilla era el triunfo de la Cruz. San Fernando soñaba con restituirle la fe.
Prueba de ese afán peninsular era la calidad y cantidad de gentes que se había reunido en el cerco a disposición del rey; a más de sus hijos el principe Don Alonso (después denominado El Sabio) y los infantes Don Enrique y Don Fadrique y de su hermano Don Alonso señor de Molina, tambien estaban Don Pelayo Pérez Correa, decimosexto maestre de Santiago, Don Fernando Ordóñez, duodecimo Maestre de Calatrava, Don Periañez, sexto Maestre de Alcántara, Don Fermín Ruíz, Prior de San Juan, don Pero Vazquez, prior de los Templarios, don Arias Arzobispo de Santiago, don Gutiérrez obispo de Córdoba, don Sancho obispo de Coria, Don Jaime Rey Aragón, don Pedro de Guzmán, don Rodrigo González de Girón, don Pedro Ponce, Garci Pérez de Vargas, , Lorenzo Suarez, Rodrigo Florez, Alonso Tello, , Fernán Diánez, Rodrigo Álvarez, Gómez Ruíz Manzanedo, Arias González, Diego López de Haro, Rodrígo González de Galicia, Rodrigo Gómez, Sebastián Gutierrez, Diego Sánchez y don Gutiérrez Suárez, todos acompañados con sus caballeros e infantes de todas las tierras por dnde fueron pasando las huestes del rey Fernando III....
pero para conquistar Sevilla también hacía falta entrar por el río y por allí navegó con su experta gente de mar Don Ramón Bonifaz, que ya había roto en el Guadalquivir la flota mora y rindió el Castillo de Triana, cuyo asalto costó al rey muchas pérdidas humanas por tratarse de una fortaleza que dominaba el río por parte de la fuerza mora.
A los dieciseis meses de asedio los sitiados comenzaron a dar señales de allanarse y pedir la rendición, por eso Axalaf el caudillo principal de Sevilla, envió emisarios con la oferta de entregar el alcazar y repartir con el rey las rentas de la ciudad. Rechazada esta proposión, la siguiente en la que ya cedían la tercera parte de Sevilla y otra tercera propuesta que consistía en dividir la urbe en dos mitades por medio de un muro que los árabes costearían y harían y con la condiciñon de que le dejasen derribar la mezquita mayor y su Torre...y aquí intervino el Principe don Alonso, el iluminado por el don de la sabiduría, de que derribasen lo que quisieran pero como se tocase un solo ladrillo de la Torre, que mas tarde se denominó La Giralda, dejaría de tratar con ellos.
Mas tarde sin mas treguas y sin mas negociaciones Axalaf entregó el Alcazar y las llaves de la ciudad, el lunes 23 de Noviembre de 1248, día de San Clemente Pontífice y Martir.
El Rey Fernando III concedió de su propia voluntad a los habitantes de Sevilla, que se pudiesen ir dond quisieran, con sus hijos y mujeres. Unos cinco mil optaron por marcharse a África, lo que hicieron en cinco naos y una carraca, saliendo a la mar por el Guadalquivir. En Andalucía se quedaron unos trescientos mil árabes que el Maestre de Calatrava distribuyó por regio encargo entre las poblaciones cercanas a la frontera del reino de Granada por si deseaban libremente pasarse con sus hermanos de religión o permanecer pacíficamente en aquellas tierras. en cuanto a Axataf se le permitió quedar a su ventura entre sus fincas de Sanlucar, Aznalfarache y Niebla.
No entró el rey inmediatamente en Sevilla. La tradición cuenta que el día de San Clemente arrojó la corona por encima de la muralla en señal de que ya reinaba allí...Un azulejo que está colocado en una casa en el lugar donde estaba la Puerta de Ahoar (Hoy Puerta de la Carne), frente al Campamento del Rey Santo en el Barrio de San Bernardo, dicen las gentes que señala el lugar exacto de la muralla por donde entró en atributo de la realeza de esa manera tan expeditiva.
Lo que sí hizo el rey fue ordenar rápidamente la organización de la ciudad y para eso hizo entrar lo mejor de sus artesanos en cada especialidad.
El rey entretanto, saboreaba fuera de las puertas de la ciudad las delicias de la sabiduría de esperar para que la deseada Sevilla presentida por él "como el futuro vaso para contener ejemplar fidelidad para todos sus reyes naturales".
Un mes después el 22 de Diciembre, entró triunfal en Sevilla, acompañado de sus hijos y de hombres importantes y entró en la Mezquita Mayor llamándola de Santa María.
La tolerancia de este rey supuso un consuelo para los subditos que vivían en Sevilla: moros, judíos y cristianos, porque entró una época de sosiego ya que los dirigentes
moros de la ciudad llevaban en las levas a los habitantes para guerrear, por eso en la tumba de San Fernando se conserva el mismo epitafio en castellano, latín, lengua árabe y judía, elogiando su forma de ser y su santidad, donde se puede viistar en día 30 de Mayo de todos los años su cuerpo incorrupto en la Capilla Real de la Catedral sevillana.
Fueron aquellos tiempos de duras batallas y grandes gestas de hombres que por un ideal religioso se lanzaron a conquistar el mundo.

ruedademolino
4 dic 2011 | 07:30 PM
Magnífico artículo histórico, Gallo. Para que nos vengan unos estúpidos ignorantes a decir que la Cruz, y el cristianismo no forman parte de nuestra Historia y de la de todo Occidente.
Gracias.