Uno puede amar a los niños y decir por el colmillo retorcido eso de "dejad que los niños se acerquen a mi"...pero hay que ser conscientes de que en una época de mi vida quise defenestrar a un niño en forma de alambre que en dos fases de su vida se fotografió con su prima sevillana....No hay mas que observarles las jetas para darse uno cuenta de que iban...uno para destrozador de zapatos y la niñita pa gritarle a este Gallo nada mas que se resbala un poco.

Menos mal que los dos fisicamente han evolucionado, que si no, si hubieran seguido asi y ademas destrozándole y quitándole a un Gallo sus pertenencencias, no se que hubiera pasado...porque esos enanos ruidosos era lo único que desentonaba en las playas de la isla de la calma...¡menudos dos!.

Quería denunciar este pesar que llevo en mi corazon desde hace 26 años, porque despues de romperme el calzado de Yves San Laurente, que es lo que el Gallo normalmente usa, así como las prendas del Verchache ese, de ultimisima moda parisina, me tuve que comprar unas pantuflas cualquieras ¡que a saber de donde salieron! y ademas regalarselas, espero le salieran sabañones en invierno al niño....ahí va el cuerpo del delito....¡cuidado con este que rompe hasta los zapatos de Segarra! (la foto en color está tomada al día siguiente del desaguisado de DEIA).

Pero cuando me alegré de verdad fue un día que llevamos bocatas, solo el pan porque se olvidó el jamon de pata negra en casa y tuvimos que comprar camarones de tres días malolientes y al niño le salió una urticaria...¡toma joio pa que rompas otras chanclas de Ives Sain Laurente!