Son parte del sistema financiero y son la fuerza que mueve el mercado y están capitalizando la desgracia de otros. Son los mercaderes de bombas especulativas que pueden derivar en desempleo y la pérdida de riqueza. Tienen todo para tirar a un país y, por eso, es crucial tejer una regulación más estricta que limite su legítima obsesión de ganar más y más, por eso este gobierno del PSOE tiene que cambiar la fecha del 20N porque es débil y no creible, va desnortado y ya no sirve a nadie.

A los especuladores se les vuelve a mirar con el ojo torcido. Se tiene claro que ellos han contribuido a acentuar la subida de los precios de los activos financieros, a violentar los desmanes que de por sí traen los mercados, a agudizar su inestabilidad y a propiciar riesgos sistémicos. Ellos se defienden arguyendo que no hay evidencias contundentes al respecto. Pero si no las hay, no es porque no lo hagan, sino por la propia opacidad de los mercados e instrumentos en los que se desenvuelven.

Los especuladores siempre han existido y existirán en una economía capitalista, son consustanciales al propio mercado y en buena medida son la fuerza que los mueve. Pero en las dos últimas décadas, gracias a los procesos de desregulación y a la innovación financiera, han mudado su artillería tradicional en un nuevo armamento sumamente complejo y potente, en "armas de destrucción masiva", con rumores y compras posteriormente de bonos y acciones a precio de saldo y venderlos a los dos días mas caros.

Tanto es así que los propios gobiernos se sienten impotentes frente a los escuadrones de especuladores, y España mucho mas  por los ineptos que están en el poder, estamos siendo torpedeados y cuando se deciden a torpedear a una víctima terminan con ella en la ruina y nuestro país es objetivo de torpedos. En ese desplazamiento de poder, las autoridades cada vez se sienten más indefensas, más desvalidas. Se saben a merced de los especuladores, de los grandes bancos de inversión  que ante cualquier debilidad que perciban en alguna de sus presas no dudan en aliarse para lanzar ataques despiadados con tal de hacerles doblar las manos y las rodillas, de conducirlos a la insolvencia, trátese de una gran corporación o de un país, y amasar una fortuna a su paso, por eso han puesto sus miras en Rajoy y mientras no gobierne los ataques a España van a ser despiadados.

En esos lances, poco les importan las consecuencias sociales de sus acciones, las pérdidas de empleo y riqueza que puedan detonar, ni los efectos desestabilizadores que puedan ocasionar en todo el sistema; en tanto que los gobiernos, en jaque, actúan de manera coordinada para desactivar en la medida de lo posible las bombas especulativas.

Por todo esto los gobiernos les tienen miedo, porque se les han ido de las manos y, por eso, buscan urgentemente medios para debilitarlos, para acotar su poder y restablecer un orden en el que puedan controlarlos y limitar sus acciones. Y eso se logra, simple y llanamente, con más regulación y transparencia.

La unidad de Europa es muy necesaria ahora, pero nada de socialistas en el poder, pues el capital enemigo descarado de los socialistas le han declarado la guerra especuladora a España, Grecia, Italia y Portugal.