Jesús como todos los hombres, es un ser relacionado, como todos los nacidos de mujer (Gal 4,4)...porque para poder sobrevivir como hombre necesita una mano que le ofrezca el seno y como todo hombre necesita al otro para tomar conciencia de sí mismo...
Recordemos el episodio de la mujer Cananea porque es muy aleccionador: Jesús, el hombre, gracias a la palabra de una mujer pagana, da un paso adelante en darse cuenta de que su misión no puede limitarse a un solo pueblo...y lo remacha Pedro diciendo: "Tu eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo" (Mt. 16,16) y eso da mas claridad a la imagen que Jesús tiene de sí mismo....y el mismo ratifica: "Cuantas veces hicisteis eso a uno de estos mis hermanos menores, a mi me lo hicisteis" (Mt. 25, 40)....¡ojo! Ya no se trata de socorrer a un pobre muerto de hambre, se trata de dar, pan, agua, ayuda, trabajo, amor, vida y placer al propio Señor..."A mi me lo hicisteis"...
¿Y que hay de mas tuyo...pregunta San Agustín...que tu mismo?....y a la luz de las palabras de Cristo, la relación sexual adquiere una dimensión todavía más grande...mucho mas sacra.
De este Jesús "nacido de mujer" no debemos temer nada si somos coherentes con lo que profesamos y de paso borramos de nuestra mente algunos prejuicios...Hombre como todos nosotros, con la misma exigencia de nuestra condición humana, también Jesús vivió su sexualidad como el resto de los hombres y es Santo Tomás quien lo explica claramente:
"El Hijo de Dios asumió la naturaleza humana con todos los elementos que la integran. Pero en la naturaleza humana también se incluye la naturaleza animal, en tanto que género de la especie. Por ello el Hijo de Dios, con naturaleza humana, asumió también los elementos que integran la naturaleza animal. Entre éstos está el apetito sensitivo que se llama sensualidad. Así que en Cristo existía el apetito sensual o sensualidad" (III. q.18. a.2)...El placer de los sentidos sería tanto mayor cuanto más pura la naturaleza y sensible el cuerpo." (Summa Theologiae, I. q.98.a 2).
Así que cada experiencia sexual del hombre es originariamente una experiencia de Cristo, porque para poder ser el fundamento de nuestro actuar, Cristo debe ser antes el fundamento de nuestro ser. Nos sume en él, asume nuestra fisicidad, contingencia, nuestras emociones, nuestros pecados, nuestro sufrimiento y nuestro gozo. Donde estemos, tal como estemos, Cristo está con nosotros, nos lleva en él. Todo hombre está recapitulado en Cristo, nacido de la descendencia de David, según el Nuevo Testamento, pero "constitutido· Hijo de Dios, poderoso según el Espíritu de santidad a partir de la resurreccíon de entre los muertos.
En las palabras de Cristo sobre el celibato han querido que se diga que los sacerdotes sean célibes, pero nada dice de la continencia por el reino de los cielos, no existe ningún indicio relativo a la inferioridad del matrimonio en relación con el cuerpo.
Quien tenga ojos que lea y lo entienda.

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