Muchos son los santos que a su vez han sido mártires, la sangre atrae al pueblo a proclamar la santidad, es como si oliesemos a distancia y buscásemos el elemento sanguíneo como reclamo para a priori hacer santa o santo a una persona.
¿Quien le iba a decir a la cristiandad que cuando le dieron un tiro a Juan Pablo II lo harían santo andando los años?....pues seguro que a una monajita de la clínica a donde ingresaron a aquel Papa le fue revelado que la persona que sufría por una herida de bala lo iban a santificar....y como todo santo futuro tiene tiene su relicario, la monjita, con mucho cuidado guardó la camiseta de Juan Pablo II con el tiro y las manchas de sangre ¡qué previsora!...o sea no la lavó cuidadosamente y se la devolvió al Papa cuando fue dado de alta médica en la clínica, que habría sido lo correcto, sino que la conservó hasta ahora que es cuando sale a la luz...lo dicho ¡sin sangre no hay santo!....cuando uno contempla a alguien herido no se le ocurre siquiera guardar las ropas de sangre ni remotamente...lo que se procura es olvidar el episodio porque trae malos recuerdos, pero se ve que clero y religiosos piensan distinto.
San Juan de la Cruz tuvo una enfermedad que le sangraba o le supuraban las manos, hoy habríamos diagnostico soriasis en el mejor de los casos, o posiblemente también dermatitis severa, como le ocurrió a mi familiar, pero no se me habría ocurrido guardar las vendas con las que le cubrían las manos después de las curas, pero con el santo que aterrizó en Jaen concretamente en Ubeda, por lo visto guardaron hasta las vendas, sin saber si el hombre habría de ser proclamado santo o no, pero lo cierto es que conocí a una señora de Baeza que me aseguró fervientemente y lo contemplé que lo que tenía en un relicario (algo oscuro y sin mucha claridad) eran las vendas que se liaba San Juan de la Cruz en las manos y que había pasado en su familia de generación en generación porque era muy milagroso...en fin podemos testificar que aquello que mirábamos oscuro y detrás de un cristal enmarcado por un relicario de plata o similar, que tampoco lo analizamos, no sabríamos decir si eran telas o papeles ¿qué sabe nadie?, de todas formas es algo morboso y terrorifico guardar en una casa algo manchado de sangre sea de quien sea, de tal forma que hasta el mismo Cristo pidió: "Padre que pase de mi pronto este cáliz", es decir que las cosas cruentas no eran muy del agrado del Hijo de Dios, porque Dios no es un Dios sádico, es un Dios de amor que abomina de la sangre derramada injustamente...pero...¡cuanto nos gusta a los cristianos la sangre!....tal es así que este año ha procesionado en Córdoba un Cristo que va de arriba a abajo lleno de sangre de forma tremendista...¿la gente? estasiada de ver algo tan cruento...el ser humano es así.
Ahora después de la ceremonia un reguero de fieles hará cola en el convento de esas monjas para presenciar la camiseta de Juan Pablo II,,,pero observese que no esta rasgada como acostumbran en las clínicas ha hacer cuando entra un herido, es decir las enfermeras o enfermeros rápidamente cortan la ropa para ir directamente a la herida..pero en este caso ¿se lo sacaron por la cabeza porque era Papa?, no sabemos...lo aclararemos cuando lo observemos de cerca...mientras que nos permitan poner en duda tan tremeda demostración que nada tiene de agradable.

teodoro-gallo
1 may 2011 | 11:32 AM
Pues llevabamos razón acabamos de ver en la beatificación de Juan Pablo II, una ampolla con su sangre que por lo visto conservaron cuando le hicieron unos análisis en sus últimos días.