Esta Semana Santa ha sido un desastre económico para muchas personas que estos días se embargan hasta las cejas para abrir un pequeño local para vender bebidas y refrescos aprovechando la afluencia de visitantes a Sevilla, pero las condiciones meteorológicas no han acompañado al paseante a estar en la calle, ya que la lluvia y el viento han hecho su aparición y las cofradías han brillado por su ausencia en las calles.

En uno de los templos de los muchos que hay en mi ciudad, la gente estaba arremolinada en torno a la puerta para ver si la hermandad de sus amores decidía salir a efectuar su estación penitencial, cuando la lluvia, una vez más en esta primavera hizo su aparición.

Quien esto me cuenta se volvió a la persona que estaba justo a su lado y le preguntó:

-¿Usted cree que al final saldrá y se mojará?...sería una lástima porque tiene tanto valor artesanal y crematisticos todo lo que la Virgen lleva que mojarlo no es bueno.

A lo que contestó su interlocutor:

-Si se moja da igual  ¡aquí hay dinero para hacer tres pasos de Virgen si se tercia!

Mi comunicante ha vuelto sonrojado y avergonzado porque si hay dinero para tantos pasos ¿por qué no se ayuda de alguna manera a esas personas que han perdido su trabajo y se les acaba el paro?

¿Creemos de verdad que la Virgen agradece esto de los pasos, el oro, la playa y el tisú de oro?

¿Son cristianas estas expresiones?

La autoridad eclesial debería hacer un llamamiento serio a las hermandades para que se impliquen mucho más con el Evangelio y se dejen de tanto folclore y tantos gastos inútiles y sunturarios.