No hay viernes, sábados o domingos en que no salga una cofradía en Sevilla, tanto beber agua puede dar un cólico y aborrecer el agua.

Esta mañana al tomar el bus nos encontramos con joven músico, vestido de general, con sus entorchados y su traje azul marinero, portanto una corneta y con cara de cansancio (añadase cabreo), porque todas las semanas tiene y evento cofradiero, cosa que ya le va cansando porque le gusta mas jugar al furbol con sus amigos, su otra afición.

Claro que el chico se debe a su "banda" de cornetas y tambores y no puede dejar de acudir junto a sus compañeros músicos y en un arranque de sinceridad nos soltó lo siguiente:

¡A ver si llueve y no salen!.

Muy joven es el chico para decir eso, nosotros que peinamos ya muchas canas (quien las peine), sabemos que si no tocan en la calle, tocan dentro del templo y ¡vengan marchas!.

Es demasiado y alguien debería atemperar a las cofradías, que no todo es taponar calles y plazas, bien la autoridad eclesial o el Consejo de cofradias, deberían tomar cartas en el asunto pues de tanto hartazgo la gente puede olvidar ¿estamos conformes?