Aun estamos inmersos en las investigaciones de los Legionarios de Cristo y de su fundador Marcial Maciel, cuando la Institución confía a un grupo ultramontano y de corte fastizoide la guarda y custodia a los Herados del Evangelio, grupo que si no fuera porque a estas alturas del siglo XXI causan risas hasta en sus vestimentas del siglo XV más o menos, habría que cuidarse mucho de ellos y de sus formas de actuar dentro de la Iglesia.

La primera vez que los vi, vestidos como el "guerrero del antifaz" de mis años infantiles, no pude menos que reir a mandíbula batiente, pero fui informándome y pude saber que actuan exactamente igual que una secta, con sus capítulos, admisiones, vestimentas y toda una parafernalia imposible de aceptar en una Iglesia moderna y del siglo XXI, tal vez porque la misma Institución ya va quedando para las personas que dentro de pocos años, a lo sumo diez, no estaremos en este mundo, pues a la celeridad en que vivimos, puedo apostar que incluso antes.

No nos gusta a los cristianos seguidores de Cristo que nuestra Iglesia se hipoteque con grupos de este tipo, como al gual con los Kikos, Opus Deis, Comunión y Liberación, Focolares, etc....queremos una Iglesia libre y amante de todos los demás, una Iglesia madre que sepa acojer a los que todos los días se marchan buscando otras dimensiones religiosas, o simplemente se vuelven increyentes...

La Iglesia tiene que sacudirse de estos o la llevarán al final de su historia y no valdrán los dos mil años que ha recorrido entre luces y sombras, porque hoy no es el siglo XV o XVIII, XIX o XX, ya no son las mismas personas, el hombre de hoy estudia y sabe discernir por si mismo y desea vivir en libertad.

En Roma en la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, tienen a su principar valedor, el Cardenal Diaz, el cual hace llegar a estos grupos a lugares en donde saben que puede germinar lo mas obsoleto del Evangelio targiversados por personajes de pacotilla que mas mueven a risa que al respeto.