No era Jesús de Nazaret persona de examinar a nadie, sino que aceptaba a las personas tal cual eran, fuesen de la condición que fuesen y a la religión que perteneciesen.

Hoy la Iglesia Católica no pasaría por un examen simple que le hiciera Jesús de Nazaret, porque tiene mucho poder y precisamente los seguidores de Jesús no tienen poder alguno, sería una iglesia que no estuviese simbolizada en grandes edificios o proyectos elitistas, ni en la que se expresa en una Curia vaticana bien centralizada con organismos administrativos y jurídicos eficientes...tampoco debería ser una iglesia que dijese que solo "ella es la salvación", porque la Iglesia no es infalible y no pasaría el examen porque esta Iglesia ha perdido el don de la fraternidad del propio Jesús, la cual no debe tener instituciones impositivas, y mucho menos cajas fuertes, ni grandes documentos, ni inversiones en bolsa, ni jefe de valores mobiliarios.

Una Iglesia que no debe estar por encima de otras religiones, debiendo renunciar a todo poder de gratuidad, para convertirlo en un diálogo de amor, desde los mas pobres que son en realidad los mas infalibles, porque les ama el propio Cristo y porque les sostiene el Dios de lo infalible en su elección y en su llamada.

Este es el examen que no pasaría la Iglesia actual al ponerse delante de Jesús.

Esta Iglesia que necesita renovarse desde el principio hasta el fin, que necesita una catarsis para volver a sus orígenes para no volver a equivocarse con los pobres, porque según el Evangelio, son los acogidos por el amor de Dios.

¿Los dogmas?...ahí están...pero Jesús le pediría a la Iglesia que los interpretara a la luz del Evangelio, porque por encima de la Buena Noticia: Ni papas, ni documentos, ni dogmas, ni magisterio y por supuesto ningún cánon.