Esas palabras del Papa me han hecho que me deprima mas de la cuenta, porque hablaba de Dios y el dinero y que no podemos servir a dos señores, o a uno o al otro.

Si esas mismas palabras me las hubiera dicho desde la esquina de mi calle, un barrio obrero y enfrente hubiesen ubicado una fábrica que explotaba a sus trabajadores, como hay muchas, yo le habría aplaudido hasta que mis manos sangrasen, porque estaba optando por la defensa del que menos tiene, si esas palabras la shubiese dicho a los que han manipulado la economía del mundo para enriquecerse y no tuviese el Vaticano inversiones millonarias en parsaisos fiscales, yo habría aplaudido de nuevo, pero decirlo desde un balcón de un palacio, me llenó: primero de indignación, después de angustia y más tarde me avergonzó por ser el primer "dirigente" de mi Iglesia.

¿Cómo es posible que esta jerarquía aun no se da cuenta de que no es ese el camino pàra evangelizar? ¿quieren evangelizar de nuevo a Europa con esas actitudes?...los millones de desgraciados de Europa que se han quedado sin trabajo, los millones de desplazados que existen desde los países en conflicto bélico se van a sentir muy mal que alguien les hable desde el balcón de la riqueza.

No se si quien hablaba era José o Benedicto, porque si era José ha olvidado las penurrias de su propia nación en los tiempos posteriores a una gran guerra y si habla como Benedicto no ha mirado en conciencia a su alrededor cuando se ha dirigido a esa ventana...todos los pasillos son riquezas, muchas de ellas de oro...y no ha pensando que muchos niños mueren en las entrañas de la tierra para sacar un gramo del preciado metal y que van a engrosar muchas veces los tesoros de la propia Iglesia...¡hasta dónde hemos llegado!....¡hasta dónde se puede llegar!.

¿es que no hay sentimientos?....¿se puede tener el corazón tan cerrado a las lágrimas ajenas para no ver que se vive entre riquezas?...hasta su misma escribanía es de oro macizo..¿cuantas vidas habrá costado para hacerle un  regalo tan valioso al Papa?....y el Papa se atreve a decir: "¿que no podemos servir a dos señores?".

El hombre ha perdido su norte y su guía en ese Jesús de Nazaret que solo quería establecer el Reino de Dios en la tierra, la repartición de la riqueza entre todos los hombres, la felicidad del hombre y anteponía al hombre antes que a Dios, porque el hombre es "su imagen y semejanza"...¿cómo es que aun se anda en chapines dorados y con ropas de seda lujosa  bordada en hijos de oro y no se nos cae la cara de verguenza? ¿cómo se consagra y se dice que por ley tienen que ser de metales preciosos los cálices para la sangre y el cuerpo de aquel hombre humilde que los habría vendido ya todos los de este mundo católico y cristiano?.

Antes de hablar hay que mirar donde vivimos, que pisamos y que tenemos a nuestro alrededor.

¡Hasta cuando Señor!