El hombre tiene un problema crucial y que tiene que ver consigo mismo y su interior...se trata de la conciencia, pues el sentimiento de culpa es muy intenso..muchos jóvenes hoy en día estan agobiados por sentimientos de culpa...y esa culpa e sun gran problema para el hombe de hoy, el hombre del siglo XXI.

Nuestras malas cosas, por una parte ofenden a los demás y nos contaminan ¿Qué es el sentimiento de culpa?...es la desazón que dejan nuestras malas acciones en nuestra conciencia...un niño no tiene mucho sentido de la conciencia, hace las cosas de forma simple y espontánea....para limpiar nuestra conciencia requiere de algo muy poderoso, algo que nos ilumine el pensamiento y nos ponga en actitud de escuchar....

¿Cómo podemos encontrar ese detergente que nos limpie la conciencia y nos ponga en el camino de la escucha?...tanto para los creyentes como para los no creyentes podemos abrir el Nuevo Testamento por la Carta de los Hebreos, capítulo 9, versículo 14...¿Cuánto mas la sangre de Cristo....purifica nuestra conciencia de obras muertas para que sirvamos al Dios vivo?

Pero vosotros me direis ¿cómo puede la sangre puruficar nuestra conciencia?....vamos a pone run ejemplo para que lo entiendan:

Supongamos que recibimos una multa por estacionarse indebidamente. En ese momento tenemos tres problemas: Hemos quebrantado la ley, debemos a la administración el dinero de una multa y tenemos una nota que nos recuerda la multa.

Vamos a seguir suponiendo: No tenemos dinero y se nos hace muy dificil pagar la multa. No podemos tirar la nota porque la policía tiene la copia y establecerá una acción judicial si no pagamos...así que tenemos ahí un verdadero problema.

Esto es un cuadro de lo que sucede cuando hacemos las cosas mal...primero hemos quebrantado la ley humana y de Dios, es decir hemos hecho algo que ofende a los demás...en segundo lugar debemos algo a alguien (Romanos 6,23) y si guardamos la nota en el bolsillo, permanentemente nos acordamos del delito.

Este es el sentimiento de culpa, aunque algunos ni siquiera reconocen su propia culpa.