No hay sábado, domingo o cualquier día de la semana que en Sevilla no salga a la calle una procesión acompañada de los mas "beatíficos" personajes de la ciudad.

Pero esto no es de ahora, viene de muy antiguo,  Y no se si estarán evangelizados o no, pero piadosos y religiosos a montones en esta ciudad.

Capirotes, capas, sandalias, espartos o simplemente agarrar los borlones del gandumbario les entra orgasmos piadosos a muchos y a muchas.

He tomado unos "papeles" del siglo XVII, que es la época de donde arrancan el gran apogeo de los actos religiosos procesionales.

Espinosa y Cárcel, que no es solo una calle que es un señor que se llamaba D. Antonio, nos cuenta al hablar del año 1690 que "desde que en Sevilla comenzaron a salir los rosarios con cruz y estandarte (gandumbario), faroles y demás ornamentos, de golpe ha aumentado la devoción cada día en los términos de grandeza y aparato que hoy en 1796 se ve con admiración".

¡Fijense hasta donde hemos llegado con los rosarios y estandartes!,,,,pasos, músicas, flores, bordados, palmas y olés en las levantás, armaos, capirotes, ceras, oro, plata, etc y muchas ¿tradiciones? entre los tontos de capirote nunca mejor dicho.

Dicen las crónicas que el Rosario de la Virgen de la Alegría de San Bartolomé, fue el primero que salió con luces y varas de plata a modo de insignias, pero como en Sevilla todas estas cosas se llevan al extremo mas insospechado se disputaron en la antigüedad, a veces de forma y seria con el de San Pablo, que organizó en su fía Fray Martín de Ulloa, pero este fue el "pistoletazo" de salida y rápidamente comenzaron a salir de cada esquina, plaza, capilla o parroquia su propio rosario y cada vez mas lujoso.

Tantos eran que no hubo mas remedio que hacer unas constituciones del rosario, porque eran demasiadas, pero las mas principales y notorias eran: la de la Merced, San Roque, el Pópulo, los Dolores, la Cruz del Rodeo (esto nada tiene que ver con el rodeo de América), los Viejos, San Acasio, san Telmo, La Virgen de los Ángeles, los Clérigos menores, Santa Ana, la Pastora, San Nicolas, San Benito y San Alberto..etc.etc...o sea que la historia comenzó con tantos rosarios como hermandades tenemos hoy y ya salían a la calle de noche con campanillas, cruces, estandartes y grandes faroles.

En 1723 el Rosario de la Parroquia del Sagrario, tiró la casa por la ventana y no quería ser menos que nadie y fue la de mas lucimiento...y como no podia ser de otra forma, las mujeres siempre reivindacativas, que no van a parar hasta que no sean curas, salieron con otro rosario de la cercana Parroquia de Santa Cruz...si en el Sagrario sacaron mucha plata y muchas insignias...¡las señoras a tope!, ademas velos y floripondios...esas fueron las primeras nazarenas.

Para que os deis cuenta hasta donde llegó esto de las hermandades y rosarios, contaremos solo las que existían de hombres, mujeres y niños que eran 123 en 1758, como así consta en los Anales de la Ciudad en mi poder, y el de los niños le dio impulso un fraile llamado Diego Tomás de los Ríos.

Al toque de alba salía de la capilla del Sagrario el más principal por las gradas de la Catedral, a la que estaban afiliados todos los comerciantes del barrio y personas de un poder muy significativo.

Pero claro tantas hermandades de rosarios había que dió en ocurrir entre ellas  los enfrentamientos y rivalidades, por muchos y variados motivos y en particular con las de los barrios bajos compuestas por gentes de armas tomar, gentes de fácil mano y que si se encontraban en plana calle dos rosarios salián las disputas y pendencias y los "devotos" echaban mano a lo que llevaban cerca: la vara, el cirio o el farol, bofetones de ahí la frase cuando acaba mal: "esto ha terminado como el Rosario de la Aurora".

Como no existía ni la tele ni el cine, para algunos abuelos, el rosario por la noche era fuente de distracción desde sus ventanas o balcones.

Los "hermanos" piadosos antes del ejercicio y durante el recorrido se lanzaban al estómago algunas libaciones subidas de grado del buen vino del Aljarafe o de Malaga o se metían en las tiendas d emontañes al lor del buen caldo, o sea, todo lo mas lejos de guardar compostura y devoción que el caso requería.

Los rosarios de mujeres dieron origen a muchos excesos donde tuvieron que acudir mas d euna vez los alguaciles, pues como no pocas hijas de Eva concurrían para el rezo, sino que los mozos se unián a la procesión con intenciones no muy piadosas y como todas las putas del Arenal y de las Plaza de Molviedro (de las casas de los canónigos) procesionaban, resultaban en las las calles escenas poco edificantes.

Los enfentamientos entre hermandades llegaron a veces a terribles odios irreconciliables, pero hay que tener en cuenta que todo "era muy santo" y en cuanto se descuidaban algunos los "hermanos" de la otra esgrimian cruces y velas y todos los medios a su alcance.

Anunciaban los rosarios en la madrugada los hermanos campanilleros, que recorrían en las primeras horas dela noche embozados en capas, se detenían en determinados puntos y entonando coplas y acompañado con el repiqueteo de las campanillas.

Estos campanilleros formaban parte de las hermandades, así que de noche Sevilla era una juerga completa por todas las esquinas, singlarmente por los barrios de la Feria, la Macarena, San Bernardo o Triana siguiendolos muchos curiosos mientras los hermanos pasaban la lata de peticiones de dinero para el costo de las velas que despues saldrían en el Santo Rosario...algunas letras de los campanilleros eran muy extrañas...o posiblemente estaban hechas para que rimasen:

El demonio como es tan travieso/ agarró una piedra y rompió un farol/ y salieron los padres Franciscos/ y lo apedrearon en el callejón.

El invito del Rey san Fernando/ luchando con moros, Sevllla ganó/  con el mundo en la mano derecha/ y en la otra la espada y en la otra el pendón. ( o sea San Fernando era un fenómero que tenía tres manos)

Un devoto por ir al rosario/ por una ventana se quiso tirar/ y la Virgen María le dice: /Detente devoto, por la puerta sal.

Todo esto son un estribillo pesado y repetitivo:

Devotos venid / devotos llegad/ que la Virgen María nos llama/ su santo rosario venid a rezad.

En los primeros años de siglo XIX comenzaron en Sevilla a decaer los rosarios, pero después de la invasión francesa comenzó el auge de las cofradias tal como hoy las conocemos pero mas rudimentarias, pero el origen de todo este tinglado fueron los rosarios de la aurora de gremios, capilla,s iglesias, barrios y retablos.