Las cofradías de Sevilla, que se dicen cristianas, tienen una gran tendencia a representar al Dios del sufrimiento....el Cristo masacrado, lleno de llegas, de brutalidades y hasta incluso ponen a Dios como que entrega a su hijo a la barbarie...y entonces ¿es que tenemos un Dios sádico que manda a la Cruz a su propio Hijo? No hay mas que ir a una de sus ceremonias y observar con atención las caras de padecimiento de los que días antes andan de fiestas a todas horas, se transforman en penalidades y transfieren estas a los demás...como si hubiese una época del año en que nos toca llorar y sufrir....si los vemos a la semana siguiente en la Feria de Abril, sus expresionas han cambiado y comen como locos..¿Las penas? hasta el año que viene en Cuaresma para que la "gente nos vea".

Otros vuelcan los problemas del mal a Dios, como si fuera el artífice del MAL mundo....y este planteamiento acaba muchas veces en afirmaciones como "Dios nos prueba"...o eso tan recurrido por todos "Hay que ganarse el cielo"....se que el sufrimiento a veces convierte a una persona en mejor...pero eso de que "Dios nos prueba" o que "hay que ganarse el cielo" es una falacia para enmascarar los MALES de este mal mundo...y son los eclesiásticos los que nos convencen de que todos los males nos lo envia Dios...y no es así...el cuerpo enferma por el mal uso que le damos o por radiaciones que las maquinarias del hombre moderno inventa....no me gusta el sometimiento de algunas mujeres y hombres metidos a religiosos que dicen que tienen que sufrir para acercarse a Dios.

No me gustan esos "piadosos" que se flagelan y dicen que el "sufrimiento lo quiere Dios"...esa es la mayor mentira eclesial, la mas grande de las inventadas en los veinte siglos....

Otras expresiones son  todavía mucho más dolorosas psiquicamente, como por ejemplo: "Esa es tu cruz"...Dios no quiere cruces...la de su Hijo no se la dio el Padre, se la dio el hombre, que se comporta como una fiera con sus mismos semejantes...nadie tiene que "llevar una cruz"...somos hijos alegres de Dios, tal como él nos quiere.

Para corroborar lo que digo en el párrafo anterior, solo hay que pensar en la vida de bebedor y comilón, (Mc 2, 18-22) que dice el Evangelio, llevaba Jesús de Nazaret...su MALA VIDA, se la dieron los hombres en la última semana de su existencia humana....Dios no quiere angustias...la angustia la otorgamos nosotros.