A principios del año 27 aproximadamente Jesús salió a predicar y con aquella predicación hizo un buen grupo de resistencia porque tenía diversos modelos para inspirarse. Y aunque fue discípulo de Juan el Bautista no optó por un movimiento profético como el de Juan el cual estaba más preocupado por no ofender a Dios.

Jesús había comprendido que el Reino de Dios era la transformación social, esa era la ansiada renovación por la que habían luchado distintos caudillos y movimientos revolucionarios, pero solo se produciría si los hombres se ocupaban con amor del sufrimiento ajeno.

Juan basaba su prédica en eliminar los pecados del mundo (Mc 1,4)...para Jesús el pecado no era algo que ofendía exclusivamente a Dios, sino que ofendía, dañaba y humillaba al hombre (Mt 18,15.21).

Por eso, Jesús, mostró una gran preocupación por el sufrimiento humano y sanó a los enfermos, dijo que había que dar de comer a los hambrientos, curó a los poseidos, resucitó a los muertos y los puso a trabajar...y sobre todo procuró por todos los medios la justicia social (Lc 19,1-10),

En vez de aislarse en el desierto apartado del mundo, empezó a recorrer los pueblos y aldeas, las plazas, los mercados buscando a las gentes a las que podía aliviar de sus dolores o de sus pesares. En vez de ayunar y privarse de bebidas se acercó a las fiestas y a los banquetes, comiendo y bebiendo y a compartir la alegría de la vida (Mc 2,18-22)...y en vez de atemorizar a los pecadores y amenazándolos con los castigos mas terribles del cielo, empezó a contarles que Dios ya estaba allí, cuidándolos, alimentándolos y vistiéndolos (Mt 6,25-33).

Para Jesús hablar el Reino de Dios era hablar de la vida y la dignidad de los seres humanos...y estaba al lado de quien tenía amenazada la vida.

Lo más importante de Jesús era que no quería convertir a nadie, solo les decía que los amaba y que lo siguieran, fuesen como fuesen.

Así fue el grupo que creó Jesús, un grupo de resistencia al mal...un grupo de hombres y mujeres preocupados por las necesidades del otro...un grupo de trabajadores que luchaban para que el mundo se cambiara y fuese la sociedad mas humana y más fraterna.

La fuerza de Jesús está en el amor...si hoy seguimos con esa fuerza ganará cualquier batalla y aunque Jesús murió crucificado, sus ideas ueron infiltrándose y doblegando a la poderosa Roma..cuyos ciudadanos decían: ¡Mirad como se aman!.

Estamos viendo lo que ha ocurrido en Argelia y está ocurriendo en Egipto y en el resto del mundo que está padeciendo serios trastornos...y muchos siguen buscando recetas para mejorar la sociedad...otros como en nuestro país u otros países del entorno no buscan mejorar la sociedad, sino que se aprovechan de ellas....otros recurren a la violencia, otros a la resistencia pasiva, otros a rezar y sentirse bien espiritualmente...pero Dios se sigue preocupando de las mismas cosas: Del hombre que sufre...de ese parado que revuelve la basura a la salida trasera de un restaurante, del anciano que agoniza solo en un hospital, el obrero al que le pagan una miseria y es explotado por el maldito capital, el desesperado que va a tirarse desde un puente...de los ciegos, de los mudos, de los que tienen sida, de las prostitutas, de los marginados por esta sociedad, por los campesinos que trabajan de sol a sol, por los que están en la cárcel y por toda una sociedad herida por los poderes públicos que les robab sus pensiones mientras los dirigentes derrochan...por todos esos Jesús se desvivió...por todos esos que continúan desfilando maltrechos delante de nuestros ojos.

Si nos sumamos al movimiento de Jesús vamos a ser hombres y mujeres responsables comprometidos con el bien de los demás y aunque no es un método fácil de aplicar, es el único que funciona...por algo fue elegido por el fundador más grande del mundo.