Muchas son las voces que se alzan para decir a la Institución que va por mal camino, que tiene nque volver a sus raices, pero la soberbia los ciega y hacen todo lo contrario. Viven como señores feudales ene ste siglo XXI y con lo que está pasando en el mundo y los odios que levanta la Iglesia, siguen y siguen sin escuchar y para defenderse sancionando y prohibiendo...después no tendrá remedio...pero ¿quien escucha a un profeta?...vuelve la historia y no se dan cuenta.

Los profetas de Israel llamaban la atención de lo que hacían mal los dirigentes, tanto religiosos como políticos, Jesús cada día ponía en vilo a esos dos poderes fácticos y estos le respondieron haciéndole como a todos los profetas. ¡Matándolo!...hoy no nos pueden matar, pero nos condenan al ostracismo.

Hemos lei estos dias sentencias de diversas personas muy parecidas aunque ellos están en diferentes puntos del mundo:

JOSÉ ANTONIO PAGOLA

"Se alimenta la dimensión de la doctrina de la fe, pero se olvida la adhesión vital a Jesús".

CARDENAL SISTACH (Barcelona):

"Deberíamos hablar menos de la Iglesia y centrar la atención mas en Jesucristo"

JON SOBRINO:

"En conjunto la Iglesia suele distanciarse de Jesús para que no moleste"

ESTE GALLO:

"Sé está eclesializando mas en vez de evangelizar y seguir a Jesús" (lo hemos repetido muchas veces, no es que seamos profetas, solo observadores).

La Iglesia tiene que cambiar, no puede seguir de la manera que va por el capricho de unos cuantos y el silencio cómplice de muchos obispos que sienten como profetas y que tienen miedo de perder su status social y eclesial, porque en privado lo dicen y en público lo contrario volviéndose ellos mismos incongruentes.

Hay que hablar en libertad, palabra a la que tanto teme la Institución...Cristo era LIBRE y si son seguidores de él ¿por qué temen a la libertad?