Miré desde Gibralfaro....
tú, Malaga, olias a mar
a vientos del sur, olias
y allá en la lejanía
sentí que unas guitarras
sonaban como campanas
y el corazón me encogía.
Anduve por tus calles loco,
por tu puerto...mar bravía,
siendo como en mis venas
el amor me surgía.
Malaga verdialera
que tienes sones de amor
llevame cuando me muera
a tus jardines en flor.
(Dedicado a ese amigo circunstancial que me lee en este blog))

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