Sevilla para la festividad de la Inmaculada Concepción es única, no en valde cuando se cita a la ciudad en algunos documentos se dice la "Ciudad Mariana"...y otros en forma peyorativa "la ciudad de las siete mil virgenes"...¿en realidad son siete mil?..puede que sea cierto porque toda cofradía, todo convento y toda casa de Sevilla tiene una foto de la Virgen de su devoción: Esperanza, Socorro, Inmaculada, Mercedes, Madre de Dios de la Palma., Soledad, etc....si se suman todas estas seguro que hay siete mil virgenes o mas, aparte de las que están en cultos en las cofradias...yo me atrevería a decir que incluso en casa de personajes de notoria demostración atea tienen un calendario de la Esperanza de Triana o de la Macarena y hacen estación de penitencia, algo que no entendemos algunos, pero así es.

Para defender el Dogma de la Inmaculada, hasta en una cofradía, la del Silencio, se juramentaron sus hermanos que con su propia sangre lo defenderían, de hecho esta Hermandad cuando procesiona "la primera" en la madrugada del Viernes Santo porta una espada entre sus insignias para recordar el ofrecimiento a sus hermanos y al resto del mundo.

En 1854 el Papa Pío IX proclamó el Dogma de la Inmaculada Concepción de María, y el 8 de diciembre de 1918 se inaugura el monumento a la Inmaculada. Esta admirable obra consta de dos partes: En la superior representa a la Virgen inspirada en la Inmaculada de Murillo, que pintara para el Hospital de los Venerables de Sevilla; y en su pedestal, cuatro personajes del siglo XVII: Las estatuas de Miguel Cid, Juan Martínez Montañés, Bartolomé Esteban Murillo y el jesuita sevillano Juan de Pineda, que fueron los que más valor infundieron a la hora de defender el dogma de María. Todas las esculturas son obra del escultor Lorenzo Coullaut Valera y el diseño del arquitecto José Espiau y Muñoz.

En 1927 un grupo de jóvenes inicia la tradición de cantar la salve y ofrecer flores a la Virgen en la madrugada del 8 de diciembre. La historia revela que la Tuna de Peritos Industriales de Sevilla, en 1945 (según sus datos), junto con la Tuna de Medicina y las desaparecidas Tunas de la Escuela Náutica y la de Ciencias, canta a la Purísima en la noche de la Inmaculada. Esta costumbre con el paso del tiempo, se fue extendiendo a otras tunas hasta encontrarnos con la situación actual.

Por ser una de las primeras tunas que cantaron el 8 de diciembre a la Inmaculada, es la Tuna de Peritos de Sevilla la única tuna de España cuyo cinturón no es negro, como el del resto de las tunas, sino blanco, tipo fajín, que les fue impuesto por el Cardenal Segura en el año 1952. En la actualidad siguen conservando esa distinción.

Todo esto que, poco a poco, se fue convirtiendo en la noche de las tunas sevillanas, reúne cada año a miles de personas de nuestra ciudad, y de fuera, que acuden para presenciar como rondan a la Purísima. Se comienza a las doce de la noche para rezar la salve a los pies del monumento, y a continuación, empiezan a desfilar todas las tunas de Sevilla, por orden de antigüedad (salvo excepciones).

Cada año, fue aumentando el número de tunas para rondar esta noche a la Purísima; y tanto fue el sentir popular y mariano de los sevillanos, que no hubo más remedio que tomar medidas, haciéndose cargo de la organización el Consejo de Tunas del Distrito Universitario de Sevilla, el cual asumió dicha responsabilidad desde entonces, designando cada año a la tuna organizadora siguiendo el orden de antigüedad.

En la semioscuridad de la noche las tunas marchan posteriormente a la ronda por delante del monumento, por el Barrio de Santa Cruz, tocando como siempre sus instrumentos y entonando sus populares cantos, lo que hace que Sevilla se convierta una noche más en algo mágico en su madrugada.