En esta Iglesia Católica los puestos se ganan a base de pisotones a quien sea y como sea.....claro que después los interesados lo niegan, tambien las lenguas del que diran y del que te contaran son las que andan por los vricuetos, con verdades o mentiras, pero para beneficio propio.
De todos en Sevilla es sabido la antipatía que le despertaba a dos sacerdotes sevillanos D. Carlos Amigo Vallejo, hoy Cardenal de la Iglesia y Arzobispo Emérito de la Archidiócesis Hispalense, estos eran Juan del Río,
hoy Arzobispo Castrense y Antonio Hiraldo, hasta hace poco párroco de San Román y Santa Catalina en estado ruinoso, hoy padre Espiritual del Seminario.
Jamas el Arzobispo Amigo movió un dedo para que ambos fuesen promovidos a obispos a pesar de estar colocados en primerisima fila del pelotón de salida, tal vez puso la mano para que no les otorgaran el orden
episcopal y ellos, como todo cura que se precie soñaban con el báculo como premio a los "servicios prestados"...alguien en CEE les dijo quien era la persona que taponaba los nombramientos y ellos se lanzaron por doquier al cuello del Arzobispo, tal es así que en cualquier lugar de Sevilla, no paraban en sus críticas, fuese en la calle o en cualquier foro de opinión, hasta tal punto que mas de una persona se lo comunicó al hoy Cardenal Amigo, pero no quiso hacer nada.
La desgracia con Hiraldo no paró en su no nombramiento sino que una afección visual si que le imposibilitó para ser obispo, con lo que el esfuerzo suyo por conseguirlo aunó las fuerzas de Del Río para conseguirlo, cosa que consiguió con gran disgusto manifiesto por parte de Amigo, pero la cosa estaba muy bien pergueñafa y fue nombrado Obispo de Jeréz de la Frontera, posteriormente Arzobispo Castrense.
A
un le quedaban a don Carlos Amigo, cuatro años de mandato y los comentarios arreciaban a su alrededor y este sabía de donde procedían y estos buscaron la alianza con el Arzobispo Rouco que tampoco miraba con buenos ojos a Carlos Amigo...una vez subido al poder Rouco como Presidente de la Conferencia dedicose a segar la hierba de los pies de Amigo, hasta que lo consiguió a su renuncia por edad...aquel cese fue fulminante porque ya le habían colocado un arzobispo Coadjutor en la persona de Juan José Asenjo.
Cuando uno mira hacia atrás a esta Iglesia no tiene mas remedio que decir. "¿Cristianos?...¡mirad como se odian por eso los conocereis!.

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