Ayer un amigo francés me escribía y me contaba lo que en Francia se pensaba de España.

Tienen un concepto los franceses en general de que cualquier tema que se toque en España está empozoñado con la corrupción mas profunda, pero es que llevan toda la razón y hay que reconocerlo.

Financiación de partidos irregulares, prevaricación, contrataciones de obras a dedo, fondos reservados para enriquecimientos de algunos, asesores inexistentes que cobran para no se sabe quien ni quienes son, partidas de presupuestos desviadas sin saber nadie donde van, ventas de edificios y solares públicos sin revertir su venta en las arcas públicas, regalos a políticos de todo signo, empresas públicas fantasmas sin producción alguna, empleados públicos colocados a dedos, viajes pagados para francachelas de políticos y amigos, cargos públicos señalados por corruptos, jueces que no investigan, fiscales que taponan las investigaciones tanto políticas como monetarias.

No se da en Europa un país mas corrupto que el nuestro para desgracia de todos nosotros que somos los que tenemos que soportar la crisis.

Es famosa la frase de un alto funcionario que al recibir una visita se encontró con que en aquel ministerio se celebraba algo con una comilona y el visitante quería marcharse y el funcionario le dijo: "Quédate hombre si todo esto lo paga el pueblo".

Los españoles estamos cansados de ser los que tengamos que apretarnos el cinturón, mientras que todo este grupo de políticos sinverguenzas y sin moral y mucha menos ética campan a sus anchas por los ayuntamientos, diputaciones, autonomías, gobierno central y toda administración que se inventan para seguir bebiendo de la misma fuente.

Hay un camino en España para acabar con toda esta corrupción a todos los niveles y es cojer a un político y colgarlo para ejemplo de los demás, es como en tiempos de Fernando VII y el mal llamado Principe de la Paz, el pueblo cansado asaltó el palacio y hubo una gran revuelta.

¿Es eso lo que desean estos indecentes?