Durante un viaje a la Ciudad Eterna, Roma, pudimos saber de fuentes bien informada de que en el Coliseo Romano, tal vez el monumento mas visitado, no murió martirizado ningún cristiano.

 Muchos monumentos de la época romana al final del imperio y posterior, fueron destrozados por los mismos habitantes de Roma, para construirse mansiones e incluso muchas de las iglesias romanas tienen restos del magno edificio...el Coliseo estaba revestido de grandes planchas de mármol pero ahora es como si hubiese pasado un gran ciclón y las hubiese arrancado de cuajo para transportarlas a otro lugar...¡lo que hacen las civilizaciones y la incultura!.

Los historiadores italianos están de acuerdo de que en el Coliseo no murió ningún cristiano, estos sacrificios se practicaban en el cercano Circo Romano, a un mínuto de distancia en un  táxis.

Muchos han sido los que han estado errados y el Papa Benedicto XIV (1740-1758) no iba a ser menos,  creyó que aquel imponente edificio de 1.500 años de antiguedad había sido escenario de martirios cristianos y lo declaró lugar sagrado erigiendo una cruz en su interior....es una cruz que aun puede verse al nivel del suelo en la parte nordeste, y no importa cuál de las numerosas entradas o arcos utilicemos para acceder al interior, esa gran cruz de madera, sin adornos, que los romanos llaman "La Croce del Coloseo", destaca en el recinto y que produce a muchos una impresión extraordinaria....y la equivocación de Benedicto XIV (que no XVI) tuvo su lado positivo, porque hoy en día podemos contemplar el Coliseo, pues en el momento que se colocó la Cruz dejaron de robar piedras del gran monumento para aprovecharla en otros edificios.

Lo que no entienden muchos cristianos e incluso muchos sacerdotes romanos y se hacen la pregunta obligada: es que cuando va a producirse la rectificación, ya es hora que se le haga justicia a la propia Historia.

Tampoco entendemos el anual viacrucis, aunque esta liturgia se puede realizar en cualquier lugar por aquello de "cuando dos o mas estén reunidos en mi nombre allí estaré yo"...pero claro un poco más allá y bien delimitado el Circo podía ser el verdadero lugar del viacrucis, a no ser que sea aun poco molesto para los pies de los principes que acompañan al Santo Padre, pero sería un buen recuerdo de aquellos cristianos que murieron por su fe en Jesús de Nazaret, muchos antes  de convertirse en el Cristo del dogma.