Quienes leyeron la Biblia, o en alguna oportunidad escucharon hablar de lo que allí se relata, recordarán que lo que se menciona como el origen del pueblo hebreo es la promesa que recibe Abram (o Abraham) con respecto a que sería padre de un pueblo numeroso (Gen.13,14-17; 15,5).
Pues bien; creo que si lo tomamos como un hecho real resulta un aspecto interesante para reflexionar, pues nos ayudará para comprender mejor la vinculación que existe, entre esa situación, y lo que aconteció en la historia de la humanidad. E incluso acontece aún en nuestros días.
Y es por eso que entiendo que resulta sumamente importante analizar el significado de la promesa que, según se dice, Dios habría realizado a Abraham, es decir, la trascendencia que tenía el hecho de ser "padre de un pueblo muy numeroso".
Considerado desde nuestra realidad actual, tal concepto posiblemente no implique algo significativo. Pero en aquellas épocas era completamente diferente, el grupo era lo mas importante.
En efecto; ese ser "padre" no era una simple cuestión “genética” (el “orgullo” de poseer gran cantidad de descendientes) sino que era —nada más, ni nada menos— que ser también el "jefe" de los mismos, es decir, que indicaba la posibilidad de "comandar" a sus descendientes.
Hace tiempo, analizando el origen del PODER en el mundo comprendí: «Sin duda alguna, la primera orden que fue dada por un hombre a otro hombre en el mundo, es la que un padre le dio a su hijo. Y lo que tal vez resulta más importante aún, es que logró que fuese obedecido.»
Y les aclaro que este pensamiento quedó en la nada, ya que los estudios que realicé al respecto me llevaron a leer reiteradas veces la Biblia, y lo que descubrí en ella me interesó mucho más que el aspecto "simplemente humano" que buscaba, no por lo que llamaríamos cuestiones metafísicas, sobrenaturales, o como ustedes prefieran llamarlas, sino porque encontré en ese Libro distintas cuestiones, algunas sumamente intrigantes, y otras que demuestran, y, al menos en mi opinión, que lo hacen en forma muy, pero MUY clara, lo que debería ser la real vivencia del cristianismo: vivir en comunidad, compartiendo vivencias y bienes.
Pues bien, volviendo al tema del poder que tenían los "padres" (o mejor aún los "ancestros") para comandar a su descendencia, es necesario recordar que ése es un hecho que constituyó una constante en todos los pueblos de la tierra, y sin duda alguna es el verdadero origen de lo que hoy consideramos como EL PODER (o la autoridad).
Si lo tenemos en cuenta, creo que será sencillo comprender que un pueblo NUMEROSO no era algo insignificante, es decir, que de forma alguna tenía el mero aspecto "genético" de que Abraham fuese recordado como su "antepasado común" por mucha gente.
Nada de eso, era sinónimo de un PUEBLO PODEROSO.
Por eso la poca importancia de que Abrahán existiese o no, lo importante es el pueblo,,la comunidad, el núcleo donde se apoyan los demás...Padre=Pueblo humeroso.

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