No está mal la expresión de los dos obispos, porque al Concilio Vaticano II, lo han despreciado tantos integristas como están entrando en la Iglesia, los que desean poner en marcha la Santa Inquisión y de una forma u otra lo están haciendo paulativamente.
Pero estos Obispos debieron pronunciarse cuando aun tenían poder y debieron aglutinar a su alrededor a otros Obispos que también piensan como ellos, es muy cómodo decirlo ahora a "toro pasado", lo que quiere decir que sin estar de acuerdo "guardaron las ropas", porque los cargos son los cargos.
No sabemos que tendrá el integrismo y el fanatismo que tanto asustan a los obispos progresistas, debe ser que al no ser de Dios, se convierten los fanáticos en fieras muy feroces para sus propios hermanos en el episcopado y además amparados en la pléyade de intereses espurios a la Iglesia, como son los intereses políticos.
La gran mayoría de los Obispos provienen de familias "pudientes", por lo que tirar "piedras a sus tejados" es algo impensable, pero tienen un arma muy buena si quisieran ser de Cristo: Establecer el Reino de justicia de Dios en la tierra, ayudados por personas que no nos importa morir por decir la verdad, porque "La verdad nos hace libres" y no una verdad a medias con el cuello vuelto a Roma, de tal forma que deben tener todos los Obispos tortícolis.
Hombres como Yanes y Uriarte, deberían nacer con mas frecuencia para liberar a la Iglesia de esa caterva de integristas trasnochados que pululan por la Iglesia y que parece se han hecho fuerte en Ella para convertirla en el hazmereir del mundo a estas alturas del siglo XXI.
Podemos decir que los fanáticos e integristas poseen cerebros por un error tremendo de la Madre Naturaleza. Además ellos mismos lo reconocen, pues jamás se les ocurre decir que actúan con la razón, sino impulsados por unas gónadas cuya función no es precisamente la de pensar. Aunque a juzgar por los resultados, esas glándulas tampoco les sirvan para una razón específicas y mucho menos para procrear.
Por eso los obispos que tienen una visión distinta de la Iglesia tienen que partir esa especie de circulo vicioso mediante la apuesta de la fe y la cultura, nunca aplicando la fuerza, porque la fuerza jamás ha conseguido hacer verdad de una mentira aunque lo han intentado a lo largo de la historia muchas veces.
Ahora todas las culpas de la pederastia se la achacan al Concilio Vaticano II, para exculparse ellos mismos, cuando en realidad la culpa la tienen los propios Obispos con darle el placet a indecentes que se han colado en la Institución y por supuesto no me estoy refiriendo a los homosexuales, sino a los delincuentes comunes que hacen de Cristo almoneda para de nuevo verderlo en el mercado.

Escribe un comentario