A lo largo y a lo ancho de la Historia de la Iglesia, tenemos noticias de que la Institución ha perseguido implacablemente toda verdad que pudiera contradecir o poner simplemente en duda "su verdad", es decir la verdad de la "jerarquía", con lo que ha conseguido quedar prisionera de su propia imagen de depósito inalterable de la fe y de la verdad, lo que conduce a situaciones cada vez más grotescas, absurdas e inhumanas. Hay muchos ejemplos en su Historia.
El Papa Juan XXIII se dio cuenta del profundo abismo que separaba a la Iglesia del mundo y convocó el Concilio Vaticano II, que tanto han combatido los grupos tradicionalistas dentro de la Iglesia. Aquel Concilio supuso la esperanza de muchos católicos y pretendía ponerse al día. Posteriormente Pablo VI lo tomó con menos entusiasmo y hubo una gran esperanza con la designación de Juan Pablo I....mas tarde el Papa Juan Pablo II, no solo frena los tímidos avances del Concilio sino que da un fuerte y rotundo paso atrás, a tal extremo que hace posible el entendimiento con el el Obispo integrista Lefebre. En el Pontificado de Benedicto XVI se ha consumado lo que los integristas deseaban, dominar descaradamente a la Santa Sede y seguir criticando al Papa.
Las tensiones internas entre los obispos son brutales, que a pesar de la censura, salen constatemente a la superficie. La Iglesia de Base desea ser más pluralista y más humana, pero sus deseos son inalcansables porque la jerarquía jamás lo consentirá. La fuerza de la Iglesia reside, precisamente en constituir un bloque monolítico y su jerarquía la unidad y la obediencia incondicional es fundamental y todos los que disentimos de esa obediencia ciega somos "herejes".
Nos continúan llamando "hermanos herejes", pero si pudieran nos enviarian a la hoguera, en cuanto tengan poder para ello y mientras no lo tengan, nos envian a la moderna hoguera que consiste en tratar, por todos los medios a su alcance de hundir a las personas en el desprecio mas absoluto, un ejemplo muy claro es el tema d elos curas y monjas que han abandonado la Institución, que podrñian explicar las presiones y amenazas a que son sometidos y no digamos a los que se les ocurre hacer un comentario que no sea del agrado de la jerarquía católica o de la pléyade de integristas de órdenes o prelaturas. Con frecuencia los propios inquisidores son los que fabrican los herejes.
Pero en pleno siglo XXI, le estalla a la Iglesia el gran escándalo de los curas pederastas y el mundo se desentiende de la Institución, los gobiernos de muchos países van a combatirla duramente y entonces es cuando hay que admitir lo que decía este Gallo hace 20 años: "El invierno de la Iglesia se acerca a pasos agigantados".
Creo sinceramente que es bueno que esto ocurra para ver si en la adversidad la Iglesia se convierte en una Institución mucho mas humilde y se aleja claramente del integrismo introducido en ella, porque si esto no lo consigue, ya no será el invierno de la Iglesia, se convertirá en la muerte de la propia Institución, y no la habrá matado: ni el comunismo, ni el socialismo, ni ningún "ismo", habrá sido la jerarquía la única responsable de ello.

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