Los católicos hemos perdido la capacidad de amar y de perdonar, por eso el querido y admirado teólogo Hans Küng, en otro tiempo compañero y amigo del Papa, se ha ensañado con un hombre de su misma edad, sin tener en cuenta que toda persona tiene un pasado en donde ha cometido errores.

No voy a defender aquí el hecho de que  cuando se descubrió la pederastia de aquel cura en América y el cardenal Ratzinger era prefecto de la Sagrada Congregación para Fe, enviase un escrito mandando silenciar el hecho para "bien de la Iglesia", pero no es el momento de lanzarle mas "dardos" a un Papa que es de "paso" en la Iglesia.

Entiendo a Küng, al que han suspendido de cátedra, le han prohibido publicar y le hacen la vida imposible, lo entiendo, pero tampoco hay que ensañarse y enviar una carta a todos los obispos del mundo para que desobedescan al Papa.

Dice que ha perdido el Papa, la ocasión el Viernes Santo, de entonar el "mea culpa" ante el mundo, pero Küns sabe como funciona la iglesia curial vaticanista, si el Papa se hubiese desmarcado un poco en su homilía de lo que le "habían escrito", esto si que sería a estas horas un cisma.

Hay que pedir moderación, sin olvidar a las victimas de los desmanes de los pederastas, porque esos son los preferidos del Señor, pero no volcar el odio y el resentimiento en un pobre anciano que a pesar de todo su poder es preso de una curia viciada y sin sentido ya en este siglo XXI.

Promover un nuevo Concilio, como dice Küng, es algo bueno y mucho me temo que va a ser convocado pronto y en eso lo apoyaremos con todas nuestras fuerzas y saberes, pero no apoyaremos los odios ni los insultos.