El Vaticano busca una salida al nuevo embrollo en el que se ha situado a raíz de las revelaciones sobre los abusos sexuales a menores cometidos por miembros de la Iglesia y la gestión que de la crisis está haciendo la jerarquía. Ayer, durante el oficio de Viernes Santo el predicador de la Casa Pontificia, Raniero Cantalamessa, comparó los ataques al Papa y a la Iglesia católica por los abusos con el antisemitismo. La reacción de la Iglesia, desvinculándose ahora de estas declaraciones y la de organizaciones judías de todo el mundo indignadas y pidiendo disculpas no se han hecho esperar.

Nuestra Opinión es que deberían callar, porque no se entiende que a estas alturas sigan defendiendose....¿pero de qué?...¿es que las conciencias no están limpias?...todo esto nos asombra y nos deja pensativos.

Quien no es culpable de nada, no tiene que defenderse de nada...pero se conoce que deben andar en la curia vaticana muy nerviosos con todos lo que aparece en la prensa y "meten la pata", hasta las ingles.