Cuando Benedicto XVI fue elegido, en abril de 2005, su hermano mayor, Georg, que también es sacerdote y un refinado músico, le hizo pasar al Papa un papelón.
En una entrevista con la que saltó a la fama por su personalidad extrovertida y su simpatía, pero que creó gran perplejidad en el Vaticano, Georg se manifestaba sinceramente sorprendido de que los cardenales reunidos en cónclave hubieran elegido a su hermano menor sucesor de Pedro tanto "por sus años" como por "su mala salud", dos temas considerados tabú.
Desde entonces, Georg Ratzinger se ha convertido en un gran personaje, pero debió moderar sus declaraciones de prensa. Ahora ha vuelto a crear gran incomodidad en el Vaticano.
Para celebrar su cumpleaños 85, el 15 de enero, el padre Georg ha decidió viajar al Vaticano junto con 127 músicos para realizar un concierto en la Capilla Sixtina, en un festejo que ha costado 100.000 euros, lo que provocó un gran escándalo en Alemania.
En medio de un coro de críticas, el obispo de Ratisbona, Gerhard Ludwig Müller, aprobó el financiamiento de 100.000 euros para el viaje hasta la ciudad eterna de 90 personas mas 37 músicos.
"Aunque estamos dando el dinero, lo vemos más como un préstamo", dijo Jakob Schotz, vocero del obispo de la diócesis de la ciudad natal de los hermanos Ratzinger, al semanario alemán Focus.
Como era de esperar, la noticia de la carísima fiesta de cumpleaños del hermano mayor del Pontífice desencadenó fuertes críticas, sobre todo porque en Alemania tanto protestantes como católicos pagan cerca del nueve por ciento de sus impuestos para el mantenimiento de las iglesias y parroquias locales.
Se calcula, de hecho, que el 70 por ciento de los ingresos de las iglesias proviene de estas tasas. La suma sirve para que las diócesis puedan gastar libremente para cualquier asunto relacionado con la organización.
Más allá del tema impuestos, los críticos también denunciaron que la fiesta es totalmente innecesaria, y que incluso podría perjudicar la imagen de la Iglesia católica en estos tiempos de crisis económica global.
"Es un ejemplo de cómo el dinero público destinado a la Iglesia es abusivo", lamentaron además distintas asociaciones católicas.
Lo cierto es que los organizadores están pensando que en verdad la misma celebración "romana" del hermano mayor de Joseph Ratzinger (el Papa tiene 81 años) podría servir para recuperar el dinero: la idea de la diócesis es grabar un disco y un DVD del concierto, y venderlos.
Además, los organizadores también esperan recibir donaciones para compensar los gastos.

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