Parece innegable que mucha gente siente incomodidad ante la palabra "Dios", se nota que hay una tendencia a evitarla e incluso a veces a menospreciarla.

Frente a esto, cada vez más generalizado, me parece que la reacción sana no es la de acusar a nuestra sociedad de "pagana" o "laica", como algunos obispos y religiosos dicen, sino de intentar comprender las causas y preguntarnos, por un lado, si la propia religión no tiene algo que ver en la raiz de una tal incomodidad o incluso rechazo y, por otro, si ese silencio sobre "Dios" no contiene algún "mensaje" que debamos recibir.

Se dan rechazos de personas que han sufrido o han creido sufrir, a causa de alguna religión que ha sido durante siglos religión autoritaria y la imagen de un Dios rival y opresor, en la percepción de mucha gente, racionales-culturales, para quienes la presentación tradicional de la religión y de Dios no es asumible en los parámetros del nuevo paradigma cultural.

Incluso la misma teología tiene mucha culpa de esta situación...tanto ha sido el afán de explicar a Dios y ha llegado a trabsmitir una imgen de un SER separado y que de pronto se empezó a descubrir como un Dios proyectado a medida de los humanos; el pensar a Dios terminó abriendo involuntariamente la puerta al ateismo.

Y ahora nos preguntamos:

¿Pero es Dios "un Ser" como dicen las religiones teistas?...

La palabra "Dios" significa en s´nscrito "dev" que viene a significar "LUZ"...y si es así se trata de una palabra que nuestros antepasados trataron de referirse al "Misterio" luminoso...por ejemplo algunos el SOL que pretendieron percibir mirándolo.

Tal vez tengamos de nuevo que dejar de usar la palabra "Dios" para evitar la confusión y que tengamos que creer en Dios en una actitud mas humilde del que no podemos estar seperados, pero tampoco nombrarlo adecuadamente.

Creo que al final, cuando esto lean, hasta la teología se hará mucho mas cauta reconociendo que no se trata tanto de hablar de Dios, ni mucho menos explicarlo, cuanto de poner las condiciones para que las personas puedan hacer la experiencia del Misterio y vivirlo...con lo que habremos ganado el pasar de un dios "pensado" y se una religión "separadora", a la vivencia unificadora del Misterio de Sabiduría y de Amor...ese Misterio que nos humaniza y nos unifica, que en todo vive y se expresa y al que durante muchos siglos se nombró como DIOS.