Señora Rosa Díez:

Como gallego que soy, y orgulloso de serlo,  estoy indignado por sus declaraciones refiriéndose al señor Zapatero en tono peyorativo como gallego.

Siempre he creído que no hay mayor desprecio que no hacer aprecio, pero también creo que enseñar al que no sabe es una obra de misericordia, y es bueno puntualizarle algunas cosas:

Es indignante que una persona que pretende ser candidata a la presidencia del gobierno de un país, se dedique a insultar a parte de la población de ese país; población que con algunos de los votos que usted consiguió (dudo que vuelva a conseguir alguno en esta tierra), la ha colocado en un escaño del Congreso de los Diputados.

¿Qué le parecería que alguien dijera de otra persona en tono peyorativo? "es vasco", ¿le gustaría a usted?  Desde luego yo no lo haría jamás, primero porque tengo más educación que usted, y sobre todo respeto por los demás;  y segundo porque no insultaría a un pueblo que me merece todos los respetos y consideración, como todos los pueblos de este país y de cualquier lugar del mundo.

Sepa usted señora Díez, que los gallegos hemos llegado a todos los confines de la tierra, y allá a donde hemos ido, hemos sembrado el bien con nuestro trabajo, nuestra honradez; y hemos contribuido al bienestar de muchas tierras y países, entre ellos su tierra natal.  De igual manera que todas las personas que han venido y vienen a esta tierra gallega, se sienten  acogidos y muy a gusto entre nosotros.

Espero que pida perdón al pueblo gallego, y desde luego le recomiendo tres cosas: primero, que aprenda un poco de educación y respeto por los demás; segundo, que deje de insultar a los que le han dado de comer durante años, se deje de oportunismos  arrimándose siempre a la causa que más le conviene para sacar votos de todos lados (aquí cabría apilcarle el dicho gallego de que usted "vai cos da feira e volve cos do mercado") y presente opciones verdaderas para sacarnos de la crisis en la que ustedes los políticos nos han metido; y tercero, que cambie las siglas a su partido  porque desde luego, con su actitud demuestra muy poco o más bien nada de unión, progreso y democracia.