Unos mas que otros tenemos aguante diferente, ante la enfermedad o las desgracias, nadie puede predecir que potencial de aguante tenemos dentro.

Hemos vivido situaciones extremas, y el cuerpo no se ha resentido a la vista en esos momentos...pero andando el tiempo todo da su respuesta.

Hay que mentalizarse para afrontar las adversidades en este mundo, sobre todo cuando la solución no está en nuestras manos, porque corremos el riesgo de entrar en una aspiral demencial y llenarnos de congojas.

Ya sabemos que ante el dolor no estamos concienciados, ni soportamos que la persona querida le duela nada, pero es algo que tenemos que asumir en profundidad.

No podemos perder ni la serenidad ni la capacidad de aceptación y comprensión para cualquier eventualidad que nos depare la vida.