Hace años una señora madrileña "muy piadosa" tenía un piso en la calle de la Paloma...lo mas castizo de Madrid....y como quería tanto a su Iglesia y quería tanto "salvarse" que lo puso en heredad al Papa Juan Pablo II, esto no es nuevo, muchos y muchas, donan a la Iglesia, joyas, coches, sillas de plata (como en Sevilla cuando en Congreso Eucaristico del año 1993), en fin de todo...y ¡como no! inmuebles...y en este caso quien administraba el piso en cuestión era el Nuncio en España, porque comprendereis que Juan Pablo II, no iba a venir a vivir a la calle de la Paloma por muy castiza que esta fuese...pero el tiempo y Dios que escribe derecho con renglones torcidos, hizo que lo comprase un señor que vivía en el mismo inmueble alquilado, indagó y vino a dar con su propietario...y andando, andando el tiempo, este señor se casó con un hombre, precisamente el Presidente de la Asociación de Gays y Lesbianas de Madrid.

¡Pues que cosas pasan en esta vida! ¿verdad?...¿quien le iba a decir a Juan Pablo II, al Nuncio y a la Iglesia que cuando lo compró este señor, que no existía en España la ley de parejas homosexuales, iba a terminar en mano de una pareja gay?

Sinceramente creo que es una broma del destino o algo mejor, que me inclino por creerla a pies juntillas...Dios mismo ve a todos los seres por igual y les ha proporcionado una vivienda digna...al menos la donante se ha salvado ante los ojos de Dios por ser el vehículo que ha utilizado.