Todo el mundo puede creer que un papa puede hacer y deshacer a su gusto, pero muchos papas se han encontrado ante la pared infranqueable y monolítica de la curia vaticana.

Juan Pablo II delegó totalmente en la curia para gobernar a los católicos y esa curia ha tejido una red imposible de deshacer y cada vez va mucho mas fuerte y prepotente.

El Papa Ratzinger en los primeros meses de su pontificado hizo un intento de cambios en la curia romana ya que había sido parte de ella y creía conocerla muy a fondo, pero pronto tuvo que desistir porque alguien le recomendó que no tocase el tema por su propio bien.

Esto es muy difícil de creer pero es algo que mi informador, buen conocedor del Vaticano, me cuenta.

Cuando el actual Papa comprobó que muchas de sus propuestas en la curia quedaban sin hacer, se inhibió dada su edad y dio a gobernar la curia a su secretario de estado Bertone, este es un hombre al que le llevan hechas tantas "judiadas" que ha terminado por contemporizar con las distintas fasciones que pululan por el Vaticano.

El Secretario de Estado es un hombre que procede del mundo de la teología, con lo que no está ducho en cuestiones políticas que es lo que necesitan en la curia y saber jugar al ajedrez de poner y quitar peones para equilibrar las fuerzas eclesiales que desde hace ya muchos años son las que gobiernan a la Iglesia.

De esa misma fuente han aprendido en algunas diócesis y la curias locales tienen ya puestos sus peones para la oposición al obispo de turno de tal forma que se muevan lo menos posible en sus posiciones en los destinos actuales.

Nigún pastor se va a enfrentar con el oscurantismo por muy progresista que sea el obispo, porque tienen mecanismos que pueden incluso derribar de su propia sede al propietario de la misma.