Utopía es, en nuestros días, sinónimo de inalcanzable, pero en sus orígenes tal era el nombre de la mítica tierra donde la Justicia, la Solidaridad y el Amor se conjugaban para producir una sociedad perfecta. Todas las culturas humanas imaginaron sus propias Utopias; desde la espiritual Shangri-la hasta la soñada Atlántida, pasando por los paraísos celestiales de cada religión, la búsqueda de la Perfecta Armonía ha inspirado las mejores páginas de los mejores hombres, y no se ha detenido aún.

     Por nuestra parte, estamos convencidos de esto: Utopia existe. Está aquí, entre nosotros, y habita en el corazón puro de cada niño de la Tierra. Creemos, por lo tanto, que lo único que hace falta para que se manifieste abiertamente es la firme decisión de dar a estos niños una educación que libere su espíritu solidario y su sed de justicia en lugar de anestesiarlos; una educación que los aliente a permanecer libres en lugar de someterlos; una educación que, en lugar de inducirlos a seguir a quien va delante, les ofrezca trazar su propia ruta.

Por eso las religiones en este siglo XXI van en retroceso, porque imponen su itinerario, su forma de concebir la vida, vuelven con demasiada frecuencia el cuello al Magisterio, a la Tradición y no ven el futuro...aquella famosa UTOPÍA de aquel hombre que quiso establecer el Reino en la Tierra, aquel hombre de Nazaret al que han adulterado y algunos se han hecho un Reino y un Estado y se sientan en sillones de oro y llevan ropajes de oro.

Murió, sí, claro que murió...pero por la Utopía, por ese país libre de todo servilismo y de toda mentalización.

¡VENGA A NOSOTROS TU REINO SEÑOR!

     Dijo Bertrand Russell: "Una generación... podría transformar al mundo, dando nacimiento a otra generación de niños valientes, no retorcidos en formas antinaturales, sino rectos y cándidos, generosos, afectuosos y libres. Su ardor barrería la crueldad y el dolor que hoy soportamos sólo por ser perezosos, cobardes, duros de corazón y estúpidos. Es la educación y las religiones al uso las que nos ha dado estas malas cualidades, y es la educación y una nueva religión cósmica quien debe promover las virtudes opuestas. La Educación es la llave del nuevo mundo."