Trescientos sesenta y cinco dias

son los días del almanaque;

él espera que tire y saque,

sea con pena o alegría.

Cada día algo nuevo traía

que me complazca o que no me agrade

trae salud o enfermedades,

con bienes o males aparecía.

Quitaba las hojas y envejecía,

según eran unas, trabajaba,

y si eran otras, descansaba.

Iban marcando la historia mía,

día a día lo que me pasaba

y señalan cuando moriría.