El jueves fue Noche Buena y ayer fue el día de Navidad, dos días de mucho ajetreo en las calles y en las carreteras, en las casas la preparación de la cena o el almuezo monumental, unos van, otros vienen, quien se desplaza con bolsas de regalo decoradas con flores, estrellas de plata o de oro...y uno se queda pensando que en realidad quien celebra la Navidad son los grandes almacenes, tal es así, que este año con esto de la economía, esperaban las compras de Navidad como agua de mayo.

En las comidas se come lo que durante el año no somos capaces de llevarnos a la boca, a pesar del colesterol, la tensión...porque decimos: ¡Un día es un día, mañana me pongo a dieta!. Hay quien es capaz de comerse una docena de ostras, aunque le repela ese molusco gelatinoso al que hay que echarle limón y que a casi nadie  le agrada pero que se lo comen por aquello de la "cena" aunque después le provoque vómitos.

En realidad son las fiestas donde mas desigualdades se dan, unos tenemos mucho y otros tienen poco o casi nada, ese es el desface de esta humanidad, porque en el fondo la verdadera fiesta ha quedado oculta tras el consumo de las compras, de comidas y bebidas...pero tambien hay una realidad, y es que muchas familias, por motivos de trabajos u otras circunstancias, solo se ven en esta noche o en ese día, solo por eso...¡bienvenida sea la Navidad aunque algunos la llamen laica!.