Nadie libera a nadie, e incluso nadie conciencia a nadie, se trata de autoconcienciación y de autoliberación.
Podemos ayudar a las personas pero no sustituirlos. Eso es muy importante. Y en ese sentido también sería absurdo que el Primer Mundo o la Primera Iglesia, pensase que los ha de liberar. Por otro motivo incluso, porque solo se les podrás ayudar en la medida en que ellos se liberen. Sólo en la medida en que el Primer Mundo deje de ser Primer Mundo, podrá ayudar al Tercer Mundo. Para mi esto es el verdadero Dogma de Fe...si el primer mundo, que somos nosotros no se suicida como Primer Mundo, no puede exigir humanamente el Tercer Mundo...porque mientras haya un Primer Mundo habrá privilegio, exclusión, dominación, explotación, lujo y marginación...por eso estas Navidades concebidas tal como la vivimos es una marginación al Tercer Mundo, desde este Primer Mundo.
Si nosotros, el Primer Mundo, no resolvemos ser un mundo humano, los otros, los marginados no serán humanizados...Porque hay un solo mundo.

Escribe un comentario