Muchas veces descubrimos tesoros en vasijas de barro, monedas, joyas...etc...eso era normal en siglos pasados porque no se fiaban de los banqueros o aun no existían los bancos...asi que era muy común guardar el dinero en vasijas, que a veces se olvidaban y aparecen en siglos posteriores.

Me ha venido a la cabeza todo esto porque esta mañana leyendo la 2ª carta a los Corintios (4,7)...decía:

"Pero llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que aparezca claro, que esta pujanza extraordinaria, viene de Dios y no de nosotros"

Vamos a olvidarnos de las monedas y de las joyas, porque eso no s mas que tesoros de este mundo, el verdadero tesoro es la palabra de Dios...las vasijas de barro somos nosotros...que nos vamos llenando.

A nosotros no nos gusta las vasijas de barro y tratamos a toda costa y con toda clase de motivos, proteger el barro con la coraza de hierro del poder humano.

Pero dentro de esa coraza de hierro, el tesoro pierde brillo, pierde capacidad de anuncio y de testimonio...pierde los más importante: fuerza de penetración.

Nos revolvemos contra todos y todo y dificilmente volvemos al barro por convencimiento. Generalmente tiene que intervenir Dios como triturador de la Historia: ¡Eh eh que vais equivocados! ¿creeis que destrozar el medio ambiente es mio?...¡anda hijo sigue en tu vasija acorazada de hierro!...¡Eh...eh que esa no es la teología del amor a los demás!....Los Estados Pontificios no se dejaron nunca doblegar por el amor...sino que tuvieron que ser conquistados por soldados...mirad la Historia...

Cuando las vasijas vuelven a ser de barro, abandonan los tesoros y los palacios....reaparece el temor de que se rompan.

Pero ese temor es infundado...el tesoro recupera su fuerza...su brillo...Nunca desde hace muchos siglos, han sido los papas tan evangélicamene vigorosos, como después de la caida del Estado Pontificio...vereis...es que se están encastillando en este siglo XXI..demasiado y por eso observo con dolor que todo el mundo les ataca...los soldados de estos tiempos.

¿Quien sabe?

Tal vez...quizás...cuando se les caiga la coraza de hierro a esas vasijas que se han fabricado y entiendan que no tienen nada que temer con la vasija de barro cocido, normal y corriente...se darán cuenta de que el Evangelio pueda volver a ser lo que fue...una buena noticia...pero para eso hay que "abajarse" por los escalones de los palacios y no volver la cabeza atrás para no convertirse en estatuas de sal....entonces si serán vasijas de barro llenas de vida y amor.