Los tradicionalistas, que los hay en la Iglesia, están que no entran en sus ropas, van diciendo que "han ganado" porque el Papa ha "dicho" que le gustaría ver las misas en latín y vueltos de espaldas al pueblo.
Primero no he leído en ningún sitio eso que dicen ha dicho el Santo Padre, pero quien quiere decir eso que disfrute mientras dure.
No voy ahora a estudiar los detalles de una liturgia, pero diré someramente que la Iglesia ha hecho de la Eucaristía el centro de su vida...solamente tenemos que recordar lo que fue la Cena de Jesús y compararla con la celebración en nuestras iglesias actualmente, y siendo esta una "copia" y aquella cena el "modelo" original, no coincide ni mínimamente...sin embargo la tradición y el magisterio jamás han dudado de que estaban celebrando el mismo misterio.
Por eso tenemos que sentir liberación ante lo cambios y no angustia, animarnos a nuevas fórmulas litúrgicas que deben estar atentas a cada sensibilidad de las diferentes épocas, que la haga transparente, comprensible y eficaz.
Ahora que la crítica bíblica nos ha hecho mas conscientes de la distancia formal que nos separa de aquella primera Cena con las celebraciones actuales y que ahora contamos con pocas seguridades, pues en Marcos y Mateo parece que si y en Juan parece que no, como acerca de qué palabras se remontan al propio Jesús y cuales son frutos de la piedad de los creyentes, nos ponemos a decir ahora que la "verdadera misa es en latín, de espaldas y la comunión en la boca".
Determinadas resistencias a dar la comunión en la mano les tendrían que recordar que nadie puede imaginarse a Jesús partiendo el pan en la Cena y metiéndolo en la boca de los Apóstoles y para poner más ejemplos, resulta mucho más dificil imaginarlo de espaldas a los que estaban cenando con él, o hablandoles en un idioma que no entendían aunque fuese "sagrado".
Ciertos tradicionalismos son muy poco tradicionales pues se quedan a medio camino, sin remontarse a las fuentes verdaderas.

Mario Enrique Bruzzone
7 nov 2009 | 09:23 AM
Comparto plenamente ese comentario.
Y si siempre nos llenamos la boca diciendo que la Iglesia es UNA E IDEFECTIBLE, es decir, que es la misma hoy que hace 2.000 años, no se entiende porqué causa hay quienes se rasgan las vestiduras como si después del Vaticano II se hubiese producido una "fractura".
Según la Doctrina, los documentos del Vaticano II, que fueron aprobados por el Papa, son tan válidos como los de Trento y cualquier otro.
Sin duda, sobre ese asunto algo voy a tener que escribir.
Cordiales saludos
MARANA-THA
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2 feb 2010 | 06:48 PM
Determinadas resistencias a dar la comunión en la mano les tendrían que recordar que nadie puede imaginarse a Jesús partiendo el pan en la Cena y metiéndolo en la boca de los Apóstoles y para poner más ejemplos, resulta mucho más dificil imaginarlo de espaldas a los que estaban cenando con él, o hablandoles en un idioma que no entendían aunque fuese "sagrado".