En todas las épocas han existido los acaparadores o mejor dicho los "mangantes" que se guardan lo de ellos y lo de los demás.

En tiempo de Jesús tampoco estaban ajenos a esto, por eso el rico de la parábola es la vida imagen de los mas necios.

No es necio porque sea rico, nada de eso, porque a riqueza es un bien si se sabe utilizar...pero es necio porque tanto quiere acaparar que hasta llega el robo, como estamos viendo en estos políticos sinverguenzas.

El corrupto cree que lo ha conseguido todo, como el sinverguenza de Marbella que hasta tenía cuadros de Miró en el cuarto de baño y con grifos de oro y como cree que todo lo tiene, fanfarronea.

Y en su obtusa satisfascción, olvida que la vida no acaba nunca, porque su mta no está en la tierra.

El hombre de la parábola tiene muchas cualidades y sabe desemvolverse.

Sus bienes bien invertidos de nuevo, habrían creado muchas riquezas y mucha gente le habría bendecido, pero la avaricia rompe el saco y guardan en paraisos fiscales los caudales depredados a la comunidad, almacena los caudales con la ilusión de disfrutarlos solo durante mucho tiempo.

Quiere disfrutar tranquilo en el paraiso fiscal y tenderse al sol..pero en realidad lo que hace con eso es excavar su tumba...es decir primero ir a la cárcel y ver su nombre pisoteado en los peiódicos...con todo el "granero" lleno es un desgraciado de tomo y lomo...porque ignora que la vida es un don de Dios en favor de los demás...no quitarle a los demás.