En los evangelios, los temas que involucran el ayuno, el comer y el beber persiguen a Jesús. Justo después de su día cuarenta de ayuno en el páramo, Satanás tienta  a Jesús a convertir una piedra en pan (Mt. 4:3; Lc. 4:3).

Cuando se encontraba en Cafarnaun, al principio de su ministerio,  los discípulos de Juan el Bautista se acercan a Jesús y le preguntan por qué sus discípulos no ayunan como ellos lo  hacen (Mc. 2:18-22; Mt.9:14-17; Lc.5: 33-39) . Poco tiempo después, los discípulos de Jesús son sorprendidos recogiendo espigas para el alimento en violación de las regulaciones del Sábado (Mc.2: 23-28; Mt.12:1-8; Lc.6:1-5; cf.Exod.20: 10; Dut.5: 14). Fuerzan a Jesús a formar una torpe defensa en su favor indicando que David también violó el sábado cuando comió el pan de la Presencia en el templo en Nob (1Sam.21:1). A pesar del intento de Marcos de distanciar a Jesús  del comportamiento de sus discípulos en este incidente, la reacción de Jesús revela que él tampoco ayunó o se abstuvo de violar el sábado. En la narrativa de Lucas, justo antes de disponerse a salir para Jerusalén, Jesús esta todavía tan sensible sobre la observación hecha  por los discípulos del Bautista que él se queja, " Juan el Bautista aparece en escena, no comiendo pan y no bebiendo vino, y ustedes dicen  "Él es demente". El hijo de Adán apareció en la escena tanto comiendo como bebiendo, y ustedes dicen "es un glotón y un borracho". (Lc.7: 33-34; Mt.11: 16-19). Incluso un refrán de Tomas relata que algunas personas invitan a Jesús a ayunar y rezar con ellos sólo para decir, "Qué pecado he cometido, o cómo me he perdido?. Considerando la tensión en los evangelios entre Jesús y sus adversarios acerca del alimento a la hora de comer, es irónico que Jesús usara la Ultima Cena para comunicar una de las tradiciones más sagradas de la Iglesia.