El cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, no quiere saber nada de los curas casados y secularizados. Y menos que celebren misa. De ahí que "para evitar la confusión de los fieles", el arzobispado madrileño haya publicado una nota en la que recuerda que la Iglesia "prohíbe expresamente ejercer el ministerio sacerdotal a los sacerdotes secularizados o que han contraído matrimonio".
Hace unos días, diversos medios de comunicación publicaban que dos de cada diez sacerdotes, es decir el 20% del clero español, están casados y secularizados. En números redondos, serían unos 5.500 curas. Sólo en España. En todo el mundo se calcula que el número de los curas casados podría rondar los 150.000.
Muchos de ellos colgaron, junto a la sotana, su relación con la Iglesia. Pero otros muchos siguen reivindicando, desde la época del Concilio Vaticano II, la abolición del celibato obligatorio y, por lo tanto, la vuelta al ejercicio ministerial de los curas casados que quieran regresar.
Hay también otro colectivo de curas, casi todos pertenecientes al Movimiento pro celibato opcional (Moceop) que ha optado no sólo por la reivindicación teórica, sino también por la política de los hechos consumados. Y algunos ejercen como curas. En pequeñas comunidades o en parroquias de barrio de diversas partes de España. Y no digamos en el extranjero, donde es habitual que los curas casados sigan ejerciendo el ministerio, ante la escasez de vocaciones y la vista gorda de los obispos.
Como representante de este colectivo, Julio Pérez Pinillos, aseguraba en diversos medios que él, entre otros, ejercía como sacerdote en Vallecas. "Porque ahora toca abrir camino", decía.
El arzobispado de Madrid ha salido de inmediato al paso "ante algunas declaraciones recientemente realizadas en medios de comunicación de amplia difusión". Y lo primero que dice, en su nota, es que "la Iglesia prohíbe ejercer el ministerio sacerdotal y, por tanto, celebrar la Santa Misa asi como los demás sacramentos a los sacerdotes secularizados o que han contraído matrimonio, abandonando así sus compromisos sacerdotales".
Tras reprochar a los curas casados el que hayan roto sus compromisos y una vez sentada la praxis general de la Iglesia católica, la nota pasa a examinar el caso concreto de Madrid y asegura que en la archidiócesis, "cuando se verifica esta situación, las autoridades eclesiásticas comunican inmediatamente dicha prohibición al interesado".
A pesar de las afirmaciones públicas de Julio Pinillos, el arzobispado de Madrid asegura que no tiene "constancia de que ningún sacerdote que se encuentre en esa situación celebre los sacramentos en alguna iglesia o lugar de culto de la archidiócesis".
Por último, el comunicado del arzobispado de Madrid insiste en recomendar a sus curas, en el Año Sacerdotal, "un generoso y renovado impulso de los ideales de total donación a Cristo y a la Iglesia, condición esencial para ejercer responsablemente el ministerio sacerdotal".

El viejo debate sobre el celibato.

(De Religión Digital)