Uno tiene la osadía de leer libros sobre hombres ilustres...hoy he leido uno de Johann von Tritheim, de título Tritemius (1462-1516), humanista alemán, abad de Spanheim, cita al carmelita Johann von Hildesheim, nacido en 1310 y muerto en 1375. Este último profesor de la Sorbona, lector en Kassel, Estrasburgo, Spenger y finalmente prior de Marienau, que es conocido sobre todo por su Historia Trium Regum.

En Tritemius, en su lista de las obras de Johann von Hildesheim cita solo dos de ellas, pero en el siglo XIV existía, pues, la costumbre de pintar o tallar en piedra, escenas de carácter obscenos en las iglesias o tener entre su bancos figuras talladas en madera de símbolo fálico.

En nuestro entorno hemos encontrado varias, pero la más llamativa es en la espléndida Colegiata de Osuna en su coro de ricas maderas talladas.

Es bien sabido que los canónigos deben asistir al coro y este tiene un ritual propio, durante los cantos más espirituales o celebrativos deben ponerse de pie en alabanza al Santisimo Sacramento y para ello levantan los asientos y como el canto dura o duraba muchisimo, pues hay una pequeña tabla donde descansar las posaderas y permanecer de pie a la vista de los fieles, pues bien en una de ellas, hay un gran falo, por lo que el corista o no podía sentarse dada sus dimensiones o con sumo gusto se sentaba allí con todo el placer anal posible, que de todo hay en la Viña del Señor.

Si creen que este Gallo miente, hagan turismo y pidan entrar en el coro de la Colegiata de Osuna y levanten uno a uno los asientos del coro.