Por unos breves momentos cuando uno visita la Mezquita de Córdoba..se siente cercano a Dios..las luces de sus arcos, la simetría de sus columnas son como fugases estrellas que cruzan el firmamento...

Es como ver a Jesús transfigurado delante de uno, con su rostro oculto cercano, casero, gente normal...sin tiara, sin mitra, sin nada mas que el fulgor de su ropa al natural....es tan real como el viento, el día y la noche...que nadie pida explicaciones de ese Dios que llaman Alhá..o Yhavé o Dios...no vayan al sicoanálisis porque se palpa en la Mezquita...y no hay nada parapsicológico....que nadie pida pruebas...pero allí está el Dios casero....el Dios cercano, lo que no se palpa en otras catedrales.

¿Cómo ocurre esto?...de verdad que no lo se....tal vez después de haber pecado...posiblemente despues de tocar fondo..porque odos tocamos fondos...quizás enmedio de esas naves...en esa soledad total en que se convierte la Mezquita..se sienta uno como el ciego del Evangelio que percibe el aire que suena a tu lado, pero que no lo ves.

Yo no se donde está físicamente el Monte Tabor...pero yo estuve allí en la Mezquita como un nuevo monte Tabor y quien lo ha sentido es testigo de que Dios se transfiguró...y a quien se lo cuentes sabe que no estas mintiendo...porque la poesía...el pensamiento se hace realidad.

Y después de deambular entre columnas y caminos..alcé los ojos y no vi más que a Jesús de Nazaret...siempre solo...y no conteis a nadie lo que escribo hasta despues de la resurrección de un hombre.