El arma mas mortífera que tiene el hombre es el autoengaño...pero vayamos precisando: el hombre, la mujer, sean pasotas, creyentes d emisa diaria o ateos...ese arma está en todos.

No vayamos a decir que no la tiene el Papa por aquello de ser representante de alguien que ni siquiera le dio representación...porque si la tiene y el filósofo también y el barrendero de la esquina...hasta la tienen  los santos, que ya es decir, tambien el inteligente y el ignorante, el amo y el esclavo, el profesor y el discípulo, el blanco y el negro, el rubio y el moreno.

No habrá plenitud humana mientras esté presente el autoengaño.

Cuando se engaña a los demás, que es casi siempre, interviene la conciencia de estar mintiendo....se detecta la mentira.

Este poder de autoengañarse tiene que ver con una frase enigmática del Evangelio de Marcos: "Os aseguro que todo se perdonará a los hombres, las ofensas, los insultos, por muchos que sean, pero qien insulte al Espíritu Santo, no tiene perdón jamás, es reo de una ofensa definitiva".

Cuando una persona, por los intereses que sean, no reconoce la verdad que está viendo...es decir tenemos el poder de rechazar una verdad que vemos como tal si no nos conviene. Eso no tiene perdón...no tiene arreglo. Es terrible...pero es admirable el poder del ser humano el de elaborar verdades a medias.

Todo termina cuando morimos, allá nadie tiene capacidad de autoengañarse...porque el que crea lo contrario se está autoengañando.

Dicen los "muy religiosos" que la Iglesia está mas pujante que nunca...se autoengañan descaradamente....La Iglesia por desgracia y por culpa de ellos mismos, la dado un bajón y solo acuden personas de 60 años para arriba ¿qué ocurrirá despues de que desaparezca esta generación?...sin embargo la jerarquía continúa viviendo en su burbuja de jabón y algún día estallará...¿qué diran entonces?...lo dicho muchos rezos...muchos bautizados y pocos evangelizados.