Todos los que me leeis habreis observado que no hice mención al hecho que se ha conmemorado el Año Santo Paulino....pero no sería buen Gallo si no lo hiciera.

Pablo procedía del fariseismo, que quiere decir antifeminista, con inclinaciones no muy buenas hacia las mujeres...y contribuyó a crear una Iglesia declaradamente antifeminista....y por ello un Papa, Juan Pablo II pidió perdón a las mujeres...pero pedir perdón es una cosa y otra muy distinta darle el sitio que les corresponde a las mujeres en la Iglesia.

Escribió la gran encíclica La Dignidad de la mujer, es cierto, pero no quiere decir que sus indicaciones no nos hagan reflexionar a todos....veremos:

Un hombre sin dignidad pierde la estima de los demás, en primer lugar de las mujeres.

Una mujer que renuncia a su dignidad para ofrecerse como objeto sexual y en otros casos permitir que le peguen...encuentra casi siempre entre los hombres aplausos y gloria....aunque eso es muy efímero y la pueden llevar al engaño.

Los hombres mientras han podido han impuesto a las mujeres la división en dignas, serias, fieles para ellos y sus hijos y en "putas", disponibles, meros juguetes sexuales para la diversión y el placer en los pub de carretera, casas de cita...etc.

Lo que hoy los hombres no pueden conseguir con las leyes que imperan, lo quieren conseguir con los aplausos...y les venden "eres una mujer emancipada"...."eres una mujer libre"...y ellas se ponen envanecidas como pavas.

Es algo muy astuto, es una trampa bien disimulada...y es muy raro que una mujer a la que alientan no caiga.

Por eso repasando el Nuevo Testamento me trae a la memoria en la 1ª Carta a Timoteo 3,11:

"Las mujeres, que sean dignas, formales, no aficionadas a la bebida y a los negocios sucios".

¡Qué trampa Dios mio! ¡que trampa!